José Antonio Fornaris
peri_cub

Managua, La Habana (PD) "Con las características de un país como Cuba, donde los servicios básicos a la población son gratuitos, es indispensable mantener un adecuado control sobre los recursos destinados a estos fines. Solo cuando estos fondos se ejecutan de manera eficaz no se malogran los millones que año tras año eroga el Estado".

De esa forma comenzaba un extenso artículo publicado a página completa en la contraportada del periódico Granma el martes 7.

Todo se mantiene igual en el mundo de la prensa oficialista. La servidumbre continúa.

Se ha perdido ya la cuenta del tiempo que emplean los voceros gubernamentales y los medios al servicio del régimen para hablar de un Estado paternal que, inconmensurablemente generoso y benevolente, le regala todo o casi todo a los ciudadanos cubanos.

Después de tantos años, ni siquiera una vez los periodistas que escriben semejante alcahuetería se han preguntado – y si lo hicieron nunca lo han publicado – de dónde saca el Estado todo lo que "regala".

¿Es qué los viejos y mañosos gobernantes de esta isla son los herederos únicos de las grandes fortunas del mundo? ¿O acaso es que poseen minas de oro y diamantes en otros planetas?

Hace mucho tiempo que se sabe que los que gobiernan no pueden dar nada si antes no se lo han quitado a los gobernados o lo han sacado de los recursos naturales de la nación, tesoros que son de todos los habitantes del país en cuestión. Ellos, aunque sean tiranos, son meros intermediarios y cobran por lo que hacen.

En increíble que no sean capaces de interrogarse por qué, aunque el papel sigue aumentando su precio en el mercado internacional, los periódicos en Cuba continúan comercializándose a veinte centavos de peso? Menos de un centavo de dólar. Y el Estado los subvenciona, con el dinero de todos, y al mismo tiempo deja sin empleo a cientos de miles de trabajadores porque no puede mantener, asegura, a empresas improductivas.

De un tiempo a la fecha, desde las altas esferas del poder político – los mismos que los emplean y a quienes sirven de manera incondicional todo el tiempo – se asegura que los periodistas carecen de profesionalidad.

Yo sigo diciendo que eso no es cierto, pero sí creo que su preferencia por la sumisión les ha eliminado los órganos de reproducción, al menos los de reproducir ideas libres y verdades.
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