Aimée Cabrera
Centro Habana, La Habana (PD) Los recientes indultos no trajeron consuelo alguno para Julia Estrella Aramburo Taboas, Maritza Henry Grillo y Yudaisy Guerra Beritón. Familiares allegados de estas mujeres estuvieron entre las personas desesperadas por emigrar que secuestraron la lancha Baraguá en el año 2003. Desde entonces están en prisión.estrella-aramburu_cuba

Internacionalmente, el secuestro es un delito grave. Aunque los secuestradores no hirieron a nadie, diplomáticos extranjeros y personalidades en el exterior no han podido ayudarlos.

"En las visitas le doy aliento, le digo que tiene que ser fuerte"-dice Maritza Henry, hermana de Ramón Henry.

"Imagínate, yo aquí sola con la niña, a veces me siento con el ánimo por el piso, pero le digo siempre a Yoannys que tiene que pensar en nosotras"-alega Yudaisy Guerra, esposa de Yoannys Thomas González, quien fue intervenida quirúrgicamente en fecha reciente.

"Mi hijo me dijo en la visita pasada que se van a dejar morir, que no quieren vivir más. Fue muy fuerte para mí escucharlo tan deprimido, pero le dije que estando vivos había siempre la esperanza de un milagro"-expresó, sin poder evitar las lágrimas, Estrella Aramburo, madre de Harold Alcalá.

Las tres mujeres son activistas del Frente Femenino "Gladys Núñez". Cuando conversé con ellas, estaban también presentes Nancy Pérez Ávila y Ana Rosa Ledea, madre y tía, respectivamente, de Wilmer Ledea. Estaban muy afectadas por lo que prefirieron no ser fotografiadas.

Ana Rosa Ledea, quien cumplió condena por el intento de secuestro de la embarcación, no ha podido emigrar a ningún país. Se siente marginada no sólo por el gobierno cubano sino también por gobiernos que dicen ser democráticos pero temen darle asilo. Ella es enfermera de profesión y madre de familia, una mujer joven y decente que no concibe tantas negativas.

Estas familias han quedado destruidas por la separación que conlleva la prisión de por vida de sus jóvenes familiares, por las condiciones infrahumanas en que estos cumplen condena- donde se les niega hasta la asistencia religiosa- y por el sufrir interminable, ya sea fuera o dentro de la cárcel.

Julia Estrella Aramburo Taboas, además de a su hijo, también tiene preso a su sobrino Maikel Delgado Aramburo, quien perdió a su madre, Maritza Aramburo Taboas, que no pudo resistir el encarcelamiento de su hijo.

En el hogar de la familia Aramburu, todos, incluida la madre octogenaria de Julia Estrella, están afectados por esta prisión que parece no tener fin. Su única esperanza es la próxima visita del Papa Benedicto XVI a Cuba, que será a finales del mes de marzo.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Foto: Aimée Cabrera


Twitter Primavera

By AWeb Design