Ainí Martin Valero
Regla, La Habana, 20 de enero del 2010, (PD) Los trabajadores por cuenta propia sienten el riguroso peso de los funcionarios del estado, que inspeccionan contantemente sus modestos establecimientos. Principalmente los dueños de cafeterías donde se venden pizzas y dulces, son los que más se quejan.

Orlando, uno de ellos, comenta que no hay un lugar en moneda nacional donde se pueda adquirir la harina. "En las tiendas recaudadoras de divisa, cuando aparece, es muy caro su precio y si no le presento un recibo al inspector, me acusa de haberla comprado por la bolsa negra, es todo muy difícil", explica.

Los cuentapropistas no cuentan con almacenes donde poder comprar la materia prima para elaborar los alimentos, por tanto muchos de ellos, con solo un mes de haber montado su pequeña empresa, ya piensan que será un fracaso.

"Si no hacen algo para que los materiales que necesitamos nos los faciliten, esto será más de lo mismo, otro fracaso de este gobierno", advierte Orlando.
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Foto: Marcelo López

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