Concluye el año 2011 y en Cuba, lo ha hecho en circunstancias cambiantes y engañosas. Mientras el gobierno habla de reformas que no son o simplemente son la engañifa de cambiarlo todo para que todo siga igual, corifeos y cubanólogos alrededor del mundo se refieren con un no oculto entusiasmo sobre tales reformas, que no lo son y nunca lo serán.
La decepción y la frustración comienzan a formar parte del paisaje casi por derecho y se produce la respuesta popular. La represión política del gobierno militar totalitario cubano crece. Ha habido muertes como fruto lógico de esta. La consigna gubernamental de coloratura fascista que expresa “las calles son de los revolucionarios”, ha cobrado varias vidas en incidentes que aún no han podido ser suficientemente aclarados. Juan Wilfredo Soto García en Santa Clara y Laura Pollán Toledo son los más recientes miembros de la oposición pacífica, muertos en muy dudosas circunstancias. Todo parece indicar que habrá más y que los hospitales no son sitios seguros para los adversarios políticos de la autocracia gobernante.
A nivel popular se consolida el rechazo al régimen militar autócrata. Sus escandalosos privilegios y prebendas son comentados a viva voz en las calles de todos los cubanos. El año concluye con un discurso en que el presidente heredero y designado declara pública e hipócritamente que lucharán contra la corrupción y ciertamente cada corrupto que cae en desgracia es un miembro de la élite, con poca afinidad con el heredero. La conclusión cae de su peso. Cada corrupto desempeña sus funciones porque fue nombrado para ello por la madre de todos los males y corrupciones nacionales, la aberrante y abominable revolución que lo destruyó todo y que se centra y limita a unas pocas familias todopoderosas y absolutamente inescrupulosas.
Sin una ideología en que afirmarse, la autocracia militar gobernante, se dirige a perpetuar su presencia sobre la Isla. Luego de que se generaran ilusiones y expectativas sobre una reforma migratoria, el grupúsculo de poder necesita tiempo extra para decidir si reconoce un derecho inalienable en todos los cubanos. El general presidente heredero y designado, se apoya en el diferendo con los Estados Unidos, para una vez más privar de sus derechos a los cubanos. Curiosamente, otra vez la familia desde la otra orilla refuerza sus argumentos. Mientras se trata de animar y dar color a la tarjeta blanca dentro de Cuba, desde la otra orilla y casi con los mismos argumentos, alguien limita derechos y aprieta las amarras para que todo quede igual, al gusto de la familia.
2011 termina con la muerte del enano genocida de Corea del Norte, el fin de Muhammar Gadafi en Libia y el final inexorable anunciado que se perfila para otros sinvergüenzas en un mundo, que comienza no sólo a detestarlos, sino a encontrar las vías de desembarazarse de ellos. Junto con la alegría legítima del fin logrado en unos casos y esperado en otros de tanto déspota, una referencia obligada para los demócratas del mundo nos abandonó. Luego de haber hecho muy bien su tarea, hemos perdido a Vaclav Havel.
No hay que arredrarse, hagamos votos para que 2012, le entregue a Cuba y al mundo el santo y seña de la palabra democracia. Dos grandes dejaron la simiente que germinará para todos. Laura Pollán y Vaclav Havel, sonríen satisfechos desde el Olimpo de los libres.
PD
By AWeb Design