
En el discurso pronunciado por el general presidente Raúl Castro, para dar inicio a la llamada Conferencia del Partido Comunista de Cuba, este dejó claro que todo quedará como siempre. Dio el portazo a los ingenuos que dentro y fuera de la Isla vieron avizorarse nuevas perspectivas. Raúl Castro atrincheró y amuralló la finca-Cuba y de esta forma dejó garantizadas nuevas temporadas de lucha contra la dictadura y por el restablecimiento de la democracia en Cuba, dentro y fuera de la Isla. Todo esto transcurrió en medio de una apatía total. En Cuba, a nadie parece importarle mucho el partido comunista o su conferencia.
La visita de la presidenta brasileña Dilma Roussef ha dado pie para polémicas. Para algunos la mandataria brasilera debió haber suspendido la visita, pero lo cierto es que la mandataria brasilera actuó con elegancia y hasta con un recatado sentido ético. Por una parte concedió la visa para visitar Brasil a la bloguera Yoani Sánchez y con esto deja sentado que ciertamente, no es el gobierno de Brasil quien viola los derechos ciudadanos de los cubanos con absurdas y medievales prohibiciones. Ella cumplió con su parte y ya está.
La señora presidenta vino a visitar al dueño de la isla donde Brasil tiene una inversión importante. ¿Por qué tendría la Sra. Rouseff que poner en peligro los intereses económicos de la nación que dirige? Brasil sólo aportará una insignificancia al sostenimiento del régimen militar cubano. Más aportan los norteamericanos con las 20 000 visas anuales con que contribuyen a airear la temperatura social en la Isla, con el programa de refugiados y con el clima de neutralidad armada y hostilidad mediática existente. Este, por una parte brinda pretextos para el endurecimiento de condiciones de vida y la represión en la Isla, a partir de la política gubernamental de plaza sitiada. Pero por otra, garantiza parcelas de poder a grupos políticos más interesados en cabildear el tema cubano en USA que en democratizar realmente a Cuba.
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional que encabeza Elizardo Sánchez-Santacruz, dirigió una carta al ministro del Interior cubano, general Abelardo Colomé Ibarra, en la que pide, “en tanto ONG” formar parte de una comisión que investigue la reciente muerte del prisionero Wilman Villar, acaecida en circunstancias ya conocidas por todos. Con este motivo, convocó a una conferencia de prensa a la que invitó solamente a la prensa internacional acreditada. Todo parece indicar que el resultado de dicha conferencia de prensa, de la que excluyó a la prensa independiente, echó agua a los molinos del régimen. Entonces, ¿por qué criticar a la Sra. Roussef?
Somos los cubanos quienes debemos sacudirnos al dueño de plantación y terrateniente de Birán, junto con sus mayorales. Habrá que hacerlo, aunque para ello sea necesario pasar por encima del programa de refugiados, de las 20 000 visas anuales de los americanos y por supuesto, de todos los negocios del dueño. Ya sean estos con la Sra presidenta de Brasil, con los emergentes play boy jugadores de golf y corredores de bienes inmobiliarios, o con los candidatos en las próximas elecciones del estado de Florida en USA.
PD
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