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Primavera Digital
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La democracia no vive sus mejores tiempos. Está a la defensiva en más lugares que lo que sería deseable. La llamada 'Primavera Árabe', si bien abre un paréntesis contra determinados estilos de autoritarismo, no constituye una autopista abierta hacia la democracia liberal. En Siria, los Hermanos Musulmanes, que no son precisamente demócratas convencidos, podrían ser los ganadores finales de la contienda.

En Cuba no andamos mejor. Todo parece indicar que aunque el general presidente está sentado frente al tablero, es el Comandante quien dicta las jugadas y su voluntad, finalmente mueve la pieza negra en el juego político cubano. Lamentable y presumiblemente, no en dirección a la ansiada democracia liberal.

Se mueven muchos intereses contradictorios entre grupos contradictorios. Recientemente un prescindible ex funcionario español afirmó que "un cambio violento en Cuba perjudicaría intereses españoles en la Isla". En otra oportunidad expresó su opinión en términos de que los servicios de inteligencia españoles, están en mejores condiciones y posición para evaluar desarrollos y evoluciones dentro de la isla.

Ciertamente, el destino de los intereses españoles luego de un cambio violento en Cuba, (no es solución ideal para ninguno de los activistas pro democracia en lucha pacífica, que se han manifestado de forma pública sobre el tema) no constituye objeto de análisis por más de cinco escasos minutos para nadie dentro de Cuba. En relación con la efectividad de los servicios de inteligencia españoles, es otro punto discutible. Puede ser muy cierto que lo intenten, pero mientras desde una banda unos los capean con astucia, dobles juegos y llegado el momento con una sorna invencible, desde la otra banda, toman su dinero y les aplican la conocida variable nacional de "me hago el que lo hago y al final, no lo hago". Ellos siempre pierden de una u otra forma, pero no se ve ganar a la democracia.

Ni tan siquiera el traído y llevado asunto de las ciudadanías servirá de gran cosa. Los "súbditos españoles insulares", inmediatamente que alcanzan el sueño cubano en Miami, se olvidan del mal paso, proclaman su cubanía y reafirman su condición de amantes irreductibles de la libertad.

Son muchos los intereses que se contraponen en este asunto del restablecimiento de la democracia en Cuba. Ahí tenemos al estado norteamericano de Florida. Este estado de hecho es quizás el único en la Unión americana que cuenta con política exterior propia. Cuando se produzca el cambio democrático en Cuba, quizás le resulte difícil mantener el ventajoso status quo actual. Pero por supuesto que no son los únicos. Tenemos a China, tan laboriosa como anti democrática y a Rusia empeñada en que se la vea como algo más que un país del tercer mundo, con armas nucleares.

A este juego habrá que incorporar a Brasil con intereses económicos que defender en la Isla y a toda una gama de estados fallidos en África y América Letrina (la otra, América Latina, vota por la democracia y la respalda) que consideran haber resuelto con el trabajo esclavo de médicos y personal de salud cubanos (al menos en términos de fachada) sus siempre insolubles problemas políticos, sociales y económicos, causados (por quién si no) por el imperio, ese marido planetario, eterno culpable de todo lo que no marche bien en casa.

La democracia está en apuros en el mundo y por supuesto, en Cuba también.
PD


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