Lucas Garve

El año que vienePara el año que viene tenemos unos cuántos temas importantes para ver cómo se desarrollan.

Mantilla, La Habana (PD) Dicen que el año que viene se acaba el mundo, pero no creo en esa predicción apocalíptica porque el mundo se viene acabando para nosotros hace la friolera de cincuenta y dos años y aquí estamos ahora en ver cómo “garantizar la subsistencia alimentaria de la población”.

Además, para el año que viene tenemos unos cuántos temas importantes para ver cómo se desarrollan.

Primero, en enero, tendremos la Conferencia Nacional del PCC, a celebrarse por primera vez y que por lo expresado en el documento vendido en los estanquillos de periódicos, nada nuevo aportará a la conocida situación del desespero diario en que vivimos por “resolver el día a día y luego ya veremos más adelante.”

En cuanto al tema de relaciones internacionales, está la posible visita del Papa Benedicto XVI con motivo del 400 aniversario de la presencia de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba. Una visita que levantará más o menos comentarios parecidos a los que despertó la visita del Papa anterior. Todos pudieran resumirse en una pregunta que se hizo una mujer en una calle en aquel 1998 sobre la repercusión de la visita papal en relación a la fecha de mejoramiento de la calidad del picadillo de soya en Cuba, lo que equivaldría en el contexto actual a interrogarse cuándo terminará la lenta agonía de la libreta de abastecimientos.

Como muchos con algo más de dos dedos de frente, pienso que la visita papal no cambiará nada y su objetivo no es otro que el de reforzar un poco más el apoyo del Vaticano a la función institucional de la iglesia católica nacional.

Con proyección hacia el año próximo está también el tema de las ventas y compras de casas autorizadas recientemente. Realmente se abre la posibilidad de decisión libre de disponer de una propiedad suya y la de crear un fondo de capitalización como recurso financiero para montar un negocio privado. Esto es algo ya encomiable, pero también hay que examinar la cuestión del dinero para la compra de una casa y la procedencia del mismo.

Ya existe un sitio en la web, donde se anuncia la venta de casas a precios de hasta cerca de un millón de pesos convertibles. Pero por ahora no existe todavía un mercado inmobiliario como tal administrado por manos privadas. En este sentido, lo único son las inmobiliarias estatales que venden y alquilan a extranjeros residentes en el país.

Otro aspecto importante para el año que viene, será el desarrollo de los créditos y micro-créditos bancarios que a partir de diciembre del año en curso los 346 mil trabajadores por cuenta propia podrán pedir al banco. Esto traerá la necesidad para los propietarios de negocios privados de saber administrar cuentas o tarjetas de crédito y de débito. Un tema realmente nuevo para los cubanos acostumbrados a pagar al contado y en efectivo.

Sin dejar de tener en cuenta todo lo anterior, está todavía el problema del abastecimiento de alimentos a la población. La cuestión del mercado alimentario no se resuelve todavía a causa de las dificultades de los productores para vender sus productos directamente al cliente sin necesidad de intermediarios que encarezcan la mercancía.

Los altos precios de los productos alimenticios obedece también a la búsqueda de una equivalencia entre los precios de los productos y artículos industriales vendidos en el sector de comercio estatal y a los altos impuestos con que el Estado sanciona la venta en el mercado libre.

Mientras tal tema no se solucione, la población no verá una mejora en la microeconomía familiar. Porque insisto en que el nudo del problema no está solamente en la variedad del abastecimiento de los productos alimenticios, sino en los altos precios de los productos.

A pesar de los cerca de cien mil granjeros usufructuarios de unas tres millones de hectáreas concedidas por el gobierno para su explotación agrícola, lo que haría falta en realidad es que esas tierras pasaran a ser propiedad de los que la trabajan, aunque sea bajo formas de pago a créditos u otra variante.

Hay especialistas económicos que sugieren un aumento de los salarios, pero vinculan este aumento con la necesidad de un incremento de la productividad económica. Lo que me resulta parecido a la discusión sobre quien va primero, si el huevo o la gallina y viceversa.

Con el fin de no extender mucho estas líneas, solamente aludo a un tema social que tiene relevancia pero ha pasado a otro plano de interés y es el de las nacionalizaciones españolas. Según lo expresado por funcionarios de la embajada española en La Habana, calculan que tendrán en proceso unos cien mil expedientes de nacionalización. En tanto, hasta octubre pasado, la cifra de ciudadanos españoles en Cuba asciende a 88 mil.

Y es importante este dato en relación con el flamante gobierno del Partido Popular español encabezado por Mariano Rajoy, que traerá posiblemente algunas variantes en la política española hacia el gobierno cubano. Como dato curioso, está la carta de felicitación dirigida al recién electo mandatario español que reunió excepcionalmente casi ochocientas firmas de cubanos a título personal.
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