Martes, 21 de Febrero de 2012 07:29
Escrito por Odelín Alfonso Torna

Arroyo Naranjo, La Habana (PD) "La papa ayuda a comer". Puedo augurar que esta frase popular, ocasionalmente empleada con doble sentido, está en peligro de extinción. Tal sentencia se desprende de la escasez del tubérculo en la cocina cubana.
Sobre su ausencia en las tarimas de los agromercados estatales estuvimos al corriente el 31 de enero, gracias a un comentario de la periodista oficial Talía González, en el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana. Según indagaciones realizadas por dicha periodista en el Ministerio de la Agricultura, la siembra de papa cuenta hoy con 6108,1 hectáreas menos y un decrecimiento productivo del 49,7% en los últimos cuatro años. Esto se debe al incentivo de otras siembras como la malanga, el boniato y el plátano.
Más adelante añade que "se trata de una estrategia del Estado cubano ante los altos costos del tubérculo (...) Hoy se invierten 30 millones de dólares en cada cosecha, sobre todo en la importación de semillas e insumos como los fertilizantes y plaguicidas."
¿A qué "estrategia" se refiere Talía González?
Vale aclarar que este producto agrícola de ciclo largo y tratamiento especial en la siembra, distribución y conservación, hasta el 2009 fue distribuido de manera normada a la población cubana, al precio de 45 centavos de peso por cada libra, menos de 5 centavos de dólar. Desde entonces se liberó su venta al precio de un peso por libra (10 centavos de dólar). El Estado aún lo considera un subsidio.
Pero toda escasez de alimentos en Cuba, el gobierno suele justificarla con el alza de los precios en el mercado internacional. Entre otras cosas, la papa se liberó porque realmente era más la que se vendía clandestinamente que la normada a la población.
¿Dónde está el punto contradictorio en la "estratégica" siembra del tubérculo?
La propia Talía refiere: "durante años este fue un producto que se vendía mayormente para las provincias habaneras y en la actualidad su venta se extiende a otras provincias del país." Por ello, agrega la periodista, en el 2011 la papa estuvo "a la venta muy pocos meses y de manera intermitente."
¿Se considera "estrategia" reducir al 48,7% el área de siembra de papa, aún cuando la venta liberada del tubérculo se extiende a todas las provincias del país? ¿Es por esto que en el mercado negro dos kilógramos de papa cuestan 2,75 dólares, el equivalente a una semana de trabajo para el cubano de a pie?
Para desaprobar lo que llaman "estrategia" y diversificación de cultivos, amén de utilizar parte de las hectáreas destinadas a la siembra de papa, en el 2011 se ofertaron dieciocho mil toneladas menos de productos agrícolas con relación al 2010, según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI), lo que representa un 0,8% total de pérdidas en las ventas.
Se trata de desvestir un santo y mal vestir a otros.
La papa liberada, como los extintos cafetín y chocolatín, inventos de Fidel Castro, es otro entusiasmo socialista que se desmorona de tanta concientización y politiquería.
Mientras el gobierno cubano critica el aumento del precio de los alimentos a escala global, mecanismos obsoletos y disfuncionales inciden en el encarecimiento de la producción agrícola en la Isla. La papa no escapa del atolladero.
Viéndolo en un sentido picaresco, es posible que la papa ayude a comer. En la práctica, la papa estratégica o la estrategia de la papa, da igual el orden, es cosechar en la próxima temporada alrededor de 140 mil toneladas. Sin embargo, la propia Talía González asegura que "será menos el tiempo que permanecerá la reina de la cocina cubana en nuestra mesa."
Mientras otras viandas buscan inútilmente coronarse en las hectáreas que fueron de la papa, el periodismo oficial gana en objetividad. Enhorabuena.
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Foto: Osmar Laffita
El estado ocupa con otros productos las áreas destinadas para cultivo de papas
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