Lucas Garve
Cuba actualidad, Mantilla, La Habana, La Habana, (PD) Yosniel, con sus rasgos faciales muy agradables, su físico atractivo y cierto carisma, a sus treinta y cuatro años, es el típico macho cubano que derrite a cualquier muchacha. No obstante, detrás de la pose de varón heterosexual, el trato con los de su mismo sexo trasluce una corriente de seducción muy dosificada, pero indudable.masculinidad

La barba de varios días, la vestimenta algo descuidada, la voz ronca y la falta de una sonrisa, evidencian no tanto a un cromañón del siglo XXI, sino a un macho cubano.

Todas las mujeres jóvenes y de buena apariencia física lo atraen. Corteja a cualquiera sin afán selectivo. Sin embargo, a pesar de la apariencia, es su inclinación sexual la que acomoda para no contrariar la tendencia heterosexual masculina dominante en la sociedad cubana.

Lo que se oculta detrás de la imagen personal que proyecta es una homosexualidad reprimida por la tendencia homofóbica que caracteriza a buena parte de la sociedad cubana. En el círculo de sus amigos, varios poseen, como los icebergs, una parte oculta.

Yosniel, detrás de esa imagen externa, esconde un espacio secreto, el de su real sexualidad, cuando afirma una heterosexualidad que no es tal, aunque cumpla con los patrones marcados para lograr la aceptación familiar y pública.

La puerta de escape son los encuentros casi semanales con su amante, empujado por esa violenta insatisfacción que lo ahoga en ciertos días y la necesidad de estar unos horas con su amante secreto, al que se entrega con una violencia que a veces ni él mismo sabe por qué lo sacude.

En Cuba, la verdadera transición se está dando en las personas más que en las estructuras sociales, las instituciones y en el sistema mismo. Este período de crisis profunda, extendido ya por más de una veintena de años, ha marcado de manera, aún no estudiada a profundidad, el comportamiento de una gran parte de la población, principalmente los hombres.

Sin duda, lo harán a su modo y no cómo tantos observadores lastrados por las recurrencias de la política planean y pronostican. Quizás en parte tengan alguna razón en su forma de ver las cosas.

Las generaciones menores de treinta años en Cuba miran la vida con un prisma diferente de los de 40 a 50. Existe un abismo inocultable entre los primeros y la generación mayor de 55 años. Entre los jóvenes, se permea una visión y una concepción de la vida muy diferente de esas que las normas de las instituciones estatales manejadas por los dirigentes gubernamentales han reglamentado para la sociedad cubana.

La transición ocurre en el interior de las gentes. Habrá confusión, quizás desorientación, pero al llegar a la madurez, hallarán el camino hacia una liberación que las insatisfacciones de hoy les exigen.
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*Fundación por la Libertad de Expresión
Foto: Lucas Garve
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