Cuba actualidad, Regla, La Habana, (PD) Me cuenta un amigo que por temor a represalias no debo poner su nombre, las vicisitudes y situaciones que sufren los trabajadores de un restorán de la Habana Vieja, del que también omitiremos el nombre, cuando Eusebio Leal y sus ilustres acompañantes se presentan en el lugar.
Los jóvenes cuentan que el Historiador de La Habana a cada rato visita el lugar. “Por supuesto ni él ni sus invitados pagan las cuentas y lo más pesado de la visita es que se le ocurre pedir platos, que a veces no están en la carta”, comenta el más audaz.
-El otro día llego y dijo: “quiero una pizza de pimientos”. En ese momento el cocinero me dijo: “¡Alabao! Aquí no hacemos pizza, pero nada, tengo la solución”. Uno de nosotros fue a una cafetería cercana compró una pizza de $10 MN y la llevó al restorán. El cocinero había preparado los pimientos y la pizza se vio muy bonita y apetitosa.
Me cuentan que cuando ya se disponían a entregarla, uno de los muchachos dijo: “Este tipo solo viene aquí a joder, ahora nos toca a nosotros. ¡Arriba quien escupe la pizza! y así, rápida y expeditamente pasó por las manos de más de 5 empleados y todos largaron su escupitajo encima. El cocinero le echo un poquito de queso y le dio otro “golpe de horno” y así, el señor compañero e Historiador, se comió la pizza con mucho ánimo y quedó muy complacido.
“Aquí repudiamos a los comunistas oportunistas y aprovechados. Leal nos tiene cansados a todos. Se cree dueño de La Habana Vieja y no quiere hacer nada por la gente pobre que vive en edificios en ruinas que se caen a pedazos. Solo le interesa reparar y arreglar para turistas. Mientras, la gente del municipio se muere de hambre”. Concluyó el más joven de mis encuestados.
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