Nuevitas puerto de Mar

Julio Antonio Aleaga Pesant
Nuevitas  (PD) A las siete y quince de la mañana, el habanero se detuvo en la calle que termina en paseo para comerse una minuta de pescado. Coincidió con un coterráneo y mientras degustaban el pescado blanco y limpio, conversaron sobre el motivo de llegar a Nuevitas, tan lejos de sus hogares.

El compañero de gula maneja un autobús de la Unión Básica Eléctrica en la capital y fue enviado para servir de transporte obrero en la termoeléctrica cercana al poblado de unos 35 mil habitantes. Y mientras comía, elogiaba constantemente la calidad del pescado y el precio, cinco pesos. Impensable oportunidad en la capital.

Se despidieron con un apretón de manos y el habanero tomó hacia la iglesia que sobresalía en la loma.

La Iglesia de la Virgen de la Caridad está en la loma que domina el poblado y esa parte de la bahía, una de las mayores de la isla. Llama la atención la austeridad de símbolos interiores y la cantidad de feligreses, sobre todo mujeres para un jueves por la mañana.

Colindante a la iglesia está el Parque del Cañón Viejo, una gran explanada que aprovecha los descensos de nivel para crear pequeños balcones sobre la bahía. En su parte oeste se encuentra la explanada levantada por los masones a José Martí, levantado en 1956 y con placas de logias de la ciudad, Camagüey, Santa Cruz del Sur y Ciego de Ávila entre otras.

Algo destaca en el diseño de la ciudad y es la sensación de estar de espaldas al mar. Para el visitante es poco comprensible, sobre todo que en las ciudades cubanas como La Habana, Cienfuegos, Manzanillo o Santiago, la urbanística mira al mar con paseos o los llamados malecones. En Nuevitas no es así en el casco histórico y mucho menos en las construcciones post republicanas de micro-brigadas.

El casco histórico se ubica a barlovento, en este caso al sur de un pequeño promontorio que protege de los vientos del norte, mientras el resto de la ciudad creció hacia el oeste (el Distrito) y el norte (El Puente y Tarafa), como comunidades cercanas pero no integradas expresamente a la ciudad.

La bahía de Nuevitas fue avistada por Cristóbal Colon en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492, probablemente en el mes de noviembre. En 1514, Diego Velázquez desembarcó en el lugar e intentó fundar una villa en aquel lugar, pero las malas condiciones ambientales se lo impidieron. Solo en 1775 se conformó la comunidad que en 1780 era un reconocido puerto de cabotaje y asumió Aduana en 1783. En 1886 adquirió el título de ciudad.

Durante la república, era el puerto por excelencia por donde salían al exterior la producciones de azucares y carnes del territorio camagüeyano.

Hoy es un pequeño pueblo de menos de 35 mil habitantes, con industrias muy contaminantes al medio ambiente, como la de fertilizantes, cementos o la termoeléctrica. Muy cerca se encuentran las hermosas playas de Cayo Sabinal, prohibidas para los visitantes por los guardafronteras, que exigen un pase especial otorgado por el Ministerio del Interior en Camagüey.
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Fotos: Aleaga Pesant

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