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DESCREDITO
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Wilfredo Vallín Almeida
Reside en La Habana. Abogado, economista, profesor, ensayista y politólogo. Dirige la Asociación Jurídica Cubana. primaveradigital@gmai.com 
Por Wilfredo Vallín Almeida
Publicado el 26/08/2010
 

La Víbora, La Habana, 26 de agosto de 2010, (PD) Conozco personalmente a dos personas que habían sido citadas por los uniformados y por eso los llamé inmediatamente que supe de sus entrevistas, pues temía que fueran a tener problemas de orden legal. Hablé por separado, durante largo rato, con cada uno de ellos para imponerme de los hechos y es sobre el primero de esos acontecimiento que quiero escribir hoy este trabajo.




La Víbora, La Habana, 26 de agosto de 2010, (PD) Conozco personalmente a dos personas que habían sido citadas por los uniformados y por eso los llamé inmediatamente que supe de sus entrevistas, pues temía que fueran a tener problemas de orden legal. Hablé por separado, durante largo rato, con cada uno de ellos para imponerme de los hechos y es sobre el primero de esos acontecimiento que quiero escribir hoy este trabajo.

En cierta ocasión, Charles Louis de Secondant, Baron de la Brede y de Montesquieu dijo en su obra cumbre, El Espíritu de las Leyes, algo como esto: “El país es un despojo, y su fuerza no es ya más que el poder de algunos ciudadanos y la licencia de todos”.
Por supuesto que el célebre teórico de la tripartición de los poderes del Estado se refería a la situación de la Francia inmediatamente anterior al período de la Revolución Francesa, pero las similitudes son de tal magnitud que ese planteamiento suyo es perfectamente aplicable a nuestra realidad actual.

Cuba vive una especie de caos que nadie parece entender y donde las actuaciones, las noticias y el comportamiento de muchísima gente es, cuando menos, totalmente contradictorio sin que exista ninguna explicación coherente a lo que sucede.

Uno de los citados a “conversar” con las autoridades lo fue el periodista cubano del periódico español “El Mundo”, Iván García. El señalamiento que se le hizo fue que “desacreditaba” a los militares cuando decía, en uno de sus artículos, que varios de los generales cubanos eran ahora gerentes de firmas y empresarios de empresas mixtas.

Uno de los problemas más acuciantes que tiene el gobierno cubano en la actualidad, amén de los problemas económicos, del cansancio de la población y todo lo demás, es (dicho por la Contralora General de la República y por un diputado en el último período de la Asamblea Nacional del Poder Popular) el…desorden en cuanto a la obediencia de la ley por las propias instituciones estatales -y donde los militares no se quedan atrás.

Pero, al parecer, para los que citaron a Iván García, lo escrito en el párrafo anterior NO DESACREDITA al gobierno, la Asamblea Nacional ni a institución o persona de la oficialidad y, por tanto, no hay nada que decir -y menos públicamente- en torno a eso: las alturas no se equivocan nunca ni pueden ser criticadas.

Tampoco desacreditan todas las reclamaciones realizadas a la fiscalías militares…sin respuesta por parte de ellas…a pesar del artículo 63 de la Constitución que ellos juran respetar en la bonita formulación de la Ley de esas instituciones… GARANTES DE LA LEGALIDAD SOCIALISTA!!!

Para los militares que “conversaron” con Iván, no desacredita la cesantía forzosa de más de un millón de trabajadores en el país “en el que jamás había desempleo”. Esas son medidas gubernamentales y, como tales, no pueden ser motivo de descrédito para los uniformados.

Los oficiales que llamaron al reportero parecen ignorar que en Cuba, en muchísimas ocasiones, se citan a las personas con modelos totalmente ilegales, se les priva sin mandato judicial de su libertad de movimientos, se registra sus domicilios sin la orden correspondiente, se les detiene sin explicaciones de clase alguna, se les conduce a las estaciones de policía sin reflejarlos en los libros al efecto manteniéndoseles allí cualquier cantidad de horas ; que muchos ciudadanos han estado muchos meses en prisión sin cargos y, un buen día, les han dicho que pueden marcharse...sin más, etc., etc..

Hasta hace muy pocos días, un grupo de mujeres indefensas era sometido a actos totalmente lesivos a la dignidad humana, actos que fueron protegidos por los uniformados (o sin uniforme)…pero eso no desacredita.

Está claro que nada de esto será considerado como motivo de DESCREDITO por aquellos que muchas veces rinden y exigen también sumisión ilegal, a la obediencia debida.

El ejercicio del periodismo libre, por supuesto, no puede ser muy comprendido en un país que lleva más de cincuenta años sin ejercerlo.

El derecho de opinión no es algo que se da o se quita. Es un derecho humano intrínseco del individuo…gústenos o no. Así lo proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos, perseguida como si fuera ilegal en Cuba durante decenios.

Al referirse al ejercicio del periodismo, el más grande de todos los cubanos expresó: “De todos los oficios prefiero el de la imprenta, porque es el que más ha contribuido a la dignidad humana”. Y, para los que rendimos culto a su memoria, la infidelidad a ese pensamiento claramente liberal suyo, que aquí se ha pretendido esconder a toda costa, sí ha sido, es y será en Cuba siempre, causal mayor irrebatible de DESCREDITO.

vallinwilfredo@yahoo.com