
Una cifra considerable vio a Fidel Castro Ruz como el mesías. En un abrir y cerrar de ojos, renegamos de Jesucristo, de la Virgen María y del Todopoderoso. Pero a pesar de ello, el Todopoderoso continúa queriéndonos. Una prueba de esto la concibo en la luz divina concedida a la iglesia católica cubana, visible sobre el cardenal Jaime Ortega Alamino y Monseñor Dionisio García Ibáñez, quienes en el momento más crítico para las Damas de Blanco y de la huelga de hambre y de sed del Dr. Guillermo Fariñas Hernández consiguieron que el gobierno de Cuba los escuchara y se alcanzara una solución negociada para el delicado estado de salud de varios y para el prolongado encierro de todos los prisioneros de conciencia de la llamada Primavera Negra de 2003.
¡Que Dios bendiga a Cuba a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y de modo especial, a su presidente, Monseñor Dionisio García Ibáñez y a su Eminencia, Cardenal Jaime Ortega Alamino!
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