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UN EXCELENTE CLUB
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José Antonio Fornaris

Periodista independiente. fornarisjo@yahoo.com

 
Por José Antonio Fornaris
Publicado el 2/09/2010
 
Managua, La Habana, 2 de septiembre de 2010, (PD) Los cubanos nos hemos enterado de golpe y reflexionazo de la presunta existencia de un club integrado por grandes millonarios y otras personas de enorme influencia política. Y ese grupo, nada más y nada menos, es el que traza las pautas que tiene que seguir -con sus matices desde luego- la humanidad.

Sobre esa especie de Estado mundial, con mucha preocupación, ha divulgado varias reflexiones en los últimos días Fidel Castro. El ex gobernante ha basado los tres largos artículos que ha dado a la publicidad en el libro “La verdadera historia del Club Bilderberg” escrito por Daniel Estulin (si en vez de una “u” hubiera sido una “a” el apellido sería más sonoro), un ruso residente en Canadá.

Si el Bilderberg en verdad existe, es un club excelente. La lógica indica que ahí no hay comunistas, izquierdistas y mucho menos castristas.

Imaginemos un club, con las prerrogativas que presumiblemente tiene el Bilderberg, integrado por Lenin, Stalin, Kim Il Sung, Mao Zedong, Fidel Castro y otros parecidos. La vida en el planeta estaría caminando de manera apresurada a la inversa, a su comienzo mil millones de años atrás.

De todas formas, los comunistas no deberían mostrar preocupación por la posible existencia del Club Bilderberg, pues en buena medida se ajusta a algunas de las ideas de Carlos Marx

Marx quería llegar a un punto donde no hubiera Estado, y a los efectos deseaba la igualdad económica, la supresión del ejército, la policía y la burocracia. Ese supuesto club es un Estado que no es Estado, y a la vez cumple con otras exigencias de Marx para algo así como la democracia adecuada.

Los que no han vivido bajo el comunismo es probable que nunca puedan entender del permanente terror físico o psíquico, y de la humillación perenne; por eso, en primer lugar, resulta preferible cualquier tipo de club a esa forma de existencia.

De todas formas, ante algunos capítulos de la vida política en la isla, lo probable es que Frank Kafka se hubiera sentido amoscado al ver como su mundo del absurdo ha sido superado sin ninguna duda.

Es dentro de ese tipo de mundo donde puede ser posible que el Primer Secretario del Partido Comunista, organización que según lo establecido por los propios comunistas es la fuerza superior del Estado y la sociedad, se haya dedicado casi siempre a tratar de “salvar” a la humanidad de los infinitos peligros que la acechan, mientras en Cuba, lo poco que marcha, marcha mal.

Hace solo ocho días los medios publicaron una nota oficial donde se informó lo siguiente: “Como parte de las medidas que de forma gradual se vienen aplicando para limitar los subsidios en los que incurre el Estado, el Consejo de Ministros determinó suprimir la venta de los cigarros de la Canasta Familiar Normada”.

La medida entró en vigencia este primero de septiembre. Suprimió cinco cajetillas de cigarrillos al mes que se vendían a través de la libreta de abastecimiento a dos pesos cincuenta centavos (2.50) la unidad para los que eran mayores de edad cuando se incluyeron los cigarros en la “canasta familiar normada”.

Antes de la llegada al poder de los comunistas, las cajetillas de cigarrillos valían diez centavos, los empleados del sector ganaban altos salarios y los cigarreros obtenían ganancias millonarias.

Pero independientemente de que el Estado no subvenciona nada, porque es al revés, el Estado es subvencionado por todos los ciudadanos, la nota informativa da algún destello de la situación en que se encuentran las finanzas y la economía de la nación, mientras en la actualidad Castro se preocupa por la guerra termonuclear y se ocupa del Club Bilderberg.

fornarisjo@yahoo.com