LA ESPIRAL DE LA MEDIACIÓN
- Por Odelin Alfonso Torna
- Publicado 2/09/2010
- Política
- No valorado
Odelin Alfonso Torna
Periodista independiente. odelinalfonso@yahoo.com
Ver todo los articulos de Odelin Alfonso TornaEntre los que figuran ser jueces sin ser parte, observo al que fustiga al clero por haber cargado las pilas con el ayuno de Guillermo Fariñas y no con el de Pedro Luís Boitel o el de Orlando Zapata Tamayo. Otros porque creen que después de las liberaciones, vendrá la mediación por las reformas políticas y económicas y entonces, a empinar el papalote se ha dicho.
Me incluyo entre los escépticos. Por mucho que se le dé agua al dominó, no sé si la “santa palabra” tendrá un cañón de pistola en la sien o si los jefes comunistas estén necesitados de rezar a coro tres padres nuestros y un avemaría. Lo real y maravilloso es que, como en una revolcadera de alcoba, no importa quién esté arriba o debajo.
Unos ven como acción retardada la petición del cardenal Jaime Ortega Alamino ante el régimen de Raúl Castro. Se abren las rejas a los prisioneros de conciencia, se disfraza su destierro o se gestionan visas humanitarias a disidentes enfermos; claro está, mientras estos figuren en el boom de la prensa internacional o sean el password para un posible levantamiento de la Posición Común europea hacia Cuba.
Por otra parte, presiento que en el tono de aisladas críticas existe algo de ambigüedad. Digamos que “voy a criticar la actitud de los presos de conciencia desterrados por no encontrarme entre ellos”. Y por qué no, también ese escrutinio de la disidencia interna en cuanto a patriotismo y lealtad a la causa, como si pasar la página de siete años de encierro y tortura psicológica fuese tan sencillo.
Aún no encuentro el espiral que mueve cada uno de los engranajes en la mediación de la Iglesia Católica. Los prisioneros de conciencia son desterrados hacia España y afortunadamente el disidente Juan Juan Almeida (hijo del ya fallecido Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque), gracias a la intervención de la Iglesia Católica, puede aliviar su padecimiento en un hospital del “enemigo”.
Aún así hay quienes piensan que el estirón de orejas al Cardenal Ortega Alamino viene del mismísimo Vaticano. A fin de cuentas, quién paga, manda. Otros dicen que Raúl Castro –presionado por la circunstancias- toma la hostia y entra al confesorio.
¿Cuántas opiniones se contraponen? ¿Quién hace por quién? ¿Por qué y para qué lo hacen?
Se me ocurre que este concubinato iglesia-gobierno no funcionó cuando el hundimiento del remolcador 13 de marzo o el fusilamiento de los tres jóvenes negros en el año 2003. Más reciente aún, no ha funcionado con el arresto el 16 de agosto de los jóvenes Luís Enrique Labrador, Eduardo Pérez Flores y Michel Irois Rodríguez, por el simple hecho de leer una proclama antigubernamental en la escalinata de la Universidad de La Habana.
Esto no significa sobredimensionar o demeritar al clero y a su pieza clave, el cardenal Jaime Ortega Alamino, en la “mediación” por la libertad de los 52 presos de conciencia. Pensemos que cada excarcelación y el añadido instrumento de manipulación sobre su condición de desterrados, pese más sobre el gobierno en el momento del saldo final.
