Periodista independiente. juanchogonzal@gmail.com
No es noticia volver sobre el divorcio antológico entre el gobierno y sus decisiones y el pueblo y sus necesidades. Lo más reciente en términos de actualidad nacional, es la fuerte reacción de los laicos o el laicado a una carta promovida por la líder opositora Marta Beatriz Roque y firmada por casi cuatrocientos opositores.
Se trata básicamente de un pequeño incidente o controversia entre los partidarios de las gestiones emprendidas por la Iglesia, entre los que se cuentan promotores de votos de confianza no solicitados por el presidente Raúl Castro y un creciente número de figuras opositoras que no se pronunciaron en su momento y decidieron hacerlo ahora, en una opción que algunos dentro de la Isla califican como inoportuna.
La política es cruel e inexorable en sus reglas de juego. Aunque los planteamientos de la carta en cuestión sean rigurosamente ciertos, faltó sentido de la oportunidad, precisión y en definitiva, timing. Un agricultor diría que no esperaron el momento adecuado para sembrar y por tanto, no habrá cosecha. Quizás la conocida alharaca mediática y nada más.
Sucede que en el espacio político opositor interno, existe una condición de vacío, dada por su falta de representatividad. Ni se representa al pueblo ni se representa a una masa opositora irredenta que no participa en los saraos diplomáticos, ni es reflejada por la prensa extranjera acreditada y mucho menos por la prensa oficial.
Quedan algunos islotes que supieron guardar distancias profesionales en unos casos y conceptuales en otros. En este sentido, las Damas de Blanco emergen inmaculadas por sus posiciones inclaudicables en defensa de la libertad de los suyos y de la libertad como sustancia proteica central de todas las búsquedas. Pero no basta.
Todo parece indicar que se resiente desde el inicio, la falta de una política consecuente de principios. Esto hubiera aportado la credibilidad ausente a un esfuerzo que se ensombrece, por un oportunismo insalvable que alza la oreja y resulta inocultable en la actualidad. 
Para quienes fueron y han sido desde un principio, compañeros de viaje del gobierno y de forma consecuente se han apoyado y se apoyan en estos criterios, pues respeto para sus errores o para sus aciertos. Podría pensarse en el derecho que nos asiste a todos para optar y movernos entre estos viejos y manidos términos del acierto o del error. Estas personas creen o dicen creer en una evolución positiva del actual régimen y quieren ver en las reformas de corte económico la panacea para todos los males actuales. Pero sucede que el capitalismo no es un esquema político, es un esquema económico. Marchar al capitalismo, no es exactamente marchar a la democracia. Invocarlo sin democracia y sin libertad, es poco menos que un fraude en nuestras condiciones.
A falta de algo mejor y jerarquías eclesiales aparte, la fe popular se refugia en su virgen mambisa. La Cachita de siempre para los momentos difíciles de Cuba. Junto a ella, su varón. Cachita avanza apoyada del brazo fuerte de su amante siempre leal, aunque infiel. La espiritualidad cubana o las nociones que de esta apoyan al desvalido pueblo, siguen la ruta de Babalú. Para desbrozar los inciertos caminos que se abren, contamos con el amor de Cachita, la testosterona de Changó y que Dios nos bendiga, porque no hay más ná.
Entonces y para concluir, digamos: ¡Que viva Changó, que baile el gordo y que se acabe esto, a como dé lugar!