Redacción de noticias Primavera Digital. primaveradigital@gmail.com Era el momento de Sputnik y Novedades de Moscú. Se divulgaban los crímenes de los comunistas rusos y la gente comparaba y comentaba. No era como en la actualidad en que los comentarios son a viva voz y donde quiera, pero se comentaba y surgía el chiste. Uno de ellos, contaba como un moscovita de visita en La Habana, preguntaba a un habanero como percibía la Perestroika. El habanero luego de deshacerse en elogios, le dijo que por aquí ya teníamos nuestra versión de la Perestroika. Se trataba de la Esperastoica.
La Esperastoica es una espera sin ilusión ni expectativas reales. El cubano espera que todo termine, pero sin la convicción de que realmente terminará.
Esperamos que la economía cambie y que con ella, cambie la vida. Esperamos que la economía abra las autopistas de la libertad y lamentablemente seguiremos en la espera. Porque aunque la economía y la política comparten parcelas, son básicamente tierras separadas por límites imprecisos aunque reales. Los cambios económicos, necesariamente no se traducen en cambios políticos y viceversa, aunque se influyan y complementen. (sigue)
Allá por los años 90 y finales de los 80, del pasado siglo XX, se puso de moda adquirir en los estanquillos las revistas soviéticas que hablaban de los cambios que se sucedían en aquel país, promovidos por Mijail Gorbachov. El hombre del lunar, ganó muchas simpatías en Cuba. Su Glasnost y su Perestroika, despertaron las ilusiones de muchos que pensaron, sería la salida del bache en que cayó la nación cubana en 1959.
Era el momento de Sputnik y Novedades de Moscú. Se divulgaban los crímenes de los comunistas rusos y la gente comparaba y comentaba. No era como en la actualidad en que los comentarios son a viva voz y donde quiera, pero se comentaba y surgía el chiste. Uno de ellos, contaba como un moscovita de visita en La Habana, preguntaba a un habanero como percibía la Perestroika. El habanero luego de deshacerse en elogios, le dijo que por aquí ya teníamos nuestra versión de la Perestroika. Se trataba de la Esperastoica.
La Esperastoica es una espera sin ilusión ni expectativas reales. El cubano espera que todo termine, pero sin la convicción de que realmente terminará.
Esperamos que la economía cambie y que con ella, cambie la vida. Esperamos que la economía abra las autopistas de la libertad y lamentablemente seguiremos en la espera. Porque aunque la economía y la política comparten parcelas, son básicamente tierras separadas por límites imprecisos aunque reales. Los cambios económicos, necesariamente no se traducen en cambios políticos y viceversa, aunque se influyan y complementen.
Prueba de la visión sesgada y por momentos cruel con que el gobierno cubano formula sus decisiones lo constituye la eliminación de la cuota normada de cigarrillos. La medida perjudica a las capas más desfavorecidas de la población. Ancianos sin recursos libraban una precaria subsistencia con los cigarrillos de la cuota normada que vendían a menudeo. Si se trataba de una medida necesaria desde el punto de vista económico. ¿Por qué no se limitaron algunas o todas las prestaciones que reciben el generalato cubano o la burocracia del Partido Comunista?
Aunque el gobierno cubano ha declarado que liberará a todos los presos políticos sin distinciones, hasta el momento sólo se ha visto el destierro de una veintena de todo el paquete.
La conocida Esperastoica siempre deja en su partida, decepción y desesperanza. Es el reflujo y el reflejo que dejó el siglo XX cubano y el final de aquella primera Esperastoica. Esperemos que la actual, sea diferente. Marquemos la diferencia y hagámoslo posible.
PD