Prisión Combinado del Este, La Habana, 23 de setiembre de 2010, (PD) Es de todos conocido que tomé la decisión de no abandonar el país. Como era de esperar, la Sección 21 del Departamento de Seguridad del Estado comenzó el hostigamiento y el acoso contra mis familiares. El objetivo es presionarme para que abandone Cuba.
En días pasados, el lunes 13 de setiembre y luego de haber concluido su sesión de clases en el horario de la mañana, mi hijo, Luís Ángel Moya Soler fue arrestado junto a otros estudiantes. Sucedió en el área deportiva de su escuela Secundaria Básica. Lo trasladaron en un auto patrullero a un Sector* de la policía ubicado en Alamar.
Aclaro que en el área deportiva de la referida escuela, habitualmente se reúnen estudiantes para practicar deportes o simplemente conversar y estar juntos. En el Sector de la policía, luego de ser multado y amenazado por el jefe de la instalación que dijo le llevaría a una escuela de conducta, permaneció desde las 2 PM hasta las 7PM aproximadamente. Un promedio de cinco horas.
Berta Soler Fernández, mi esposa y su madre, se personó en el lugar para que le liberaran y le explicaran las causas del arresto. Quedó demostrado que no hubo razón para justificar el proceder de la policía. Así se lo hizo saber a Berta Soler, el oficial de la policía que la atendió. La Sra. Soler, solicitó la presencia de los policías que realizaron el arresto. Por supuesto, estos no aparecieron.
Luego de unas protocolares e hipócritas disculpas, el oficial rompió la multa. Por mi parte, llamo la atención sobre lo siguiente.
-El arresto de mi hijo en compañía de sus compañeros de clase, es en mi opinión una maniobra de la Sección 21 de la policía de Seguridad del Estado.
-Mi hijo fue amenazado con ser llevado a una escuela de conducta (reformatorio).
-Al ser multado, se le abre un record delictivo.
-Mi hijo es un buen estudiante y lo avala su rendimiento académico y su conducta respetuosa hacia todas las personas.
Tanto él como sus condiscípulos tienen edades que oscilan entre los catorce y los quince años. Son niños.
No tengo la menor duda que lo sucedido con mi hijo forma parte de una operación de hostigamiento y acoso organizada por la policía de seguridad del Estado contra mis familiares cercanos. En relación con esto no cedo a chantajes. Para mí vale tanto la seguridad de mis hijos como la del resto de los cubanos privados de sus derechos.
Tanto el régimen militar como su policía de Seguridad del estado pueden atentar contra mi integridad y la integridad de mi familia. Cuentan para ello con la fuerza, los recursos y la impunidad que le conceden las leyes vigentes. Pero ni aún así van a desalentar el compromiso que he contraído con el pueblo de Cuba y su libertad.
Apelo a la solidaridad del mundo para que mantenga la observación sobre la conducta del régimen y sus represores contra mis familiares. Yo por mi parte, no cederé a presiones.