Centro Habana, La Habana, 30 de septiembre de 2010 (PD) En los últimos días, con motivo del inicio del nuevo curso escolar, los medios informativos han tratado el tema de la chabacanería en el hablar cotidiano de los jóvenes y el pobre aprendizaje del estudiantado en general. O para ser más claro, la ignorancia de la juventud cubana.
Pero el MINED no puede esperar otra cosa de la juventud, que saturada de tanta ideología, no conoce la constitución de su país y no sabe diferenciar entre un presidente y un primer ministro.
¿Quién fue el salvaje que pensó que las reflexiones del compañero Fidel son asignaturas para un muchacho de 10 u 11 años? A esa edad lo que necesita conocer son las cosas elementales de ortografía, geografía, matemáticas, español e historia.
Acostumbrados a repetir “pioneros por el comunismo, seremos como el Che”, y las consignas de la FEEM, la FEU y la Juventud Comunista, los estudiantes confunden la enseñanza con el adoctrinamiento, ambos gratuitos y obligatorios.
El sonido de las vuvuzelas del castrismo cae en oídos sordos. Sin proponérselo, la juventud irrita al régimen, que ve como esos muchachos a los que trata de ideologizar, se preocupan más por el último modelo de zapatillas Converse que salió al mercado que por el pensamiento político de sus líderes.
Los maestros emergentes, esos salvadores del futuro que según el Comandante serían el relevo de la revolución, dejan mucho que desear. Muchas han sido las quejas por parte de los padres debido a la mala educación de los redentores pedagógicos revolucionarios. Pero, ¿qué otras palabras han oído que no sea el mensaje guapetón de los máximos dirigentes?

No se puede negar que la mayoría de los jóvenes dejan un sonido amargo en los oídos de quienes los oyen. Ni soñar que esta sociedad tenga un lenguaje agraciado. No se puede esperar genios ni eruditos si se priorizan las ideas y doctrinas de un solo hombre.
Las vulgaridades, ramplonerías y mala dicción de la mayoría de los jóvenes cubanos son culpa en gran medida del gobierno, a quien no le interesa tanto como hablan los cubanos, sino más bien lo que piensan.
Entonces, asere, si no fichaste esta talla, estas embarcáo, esperemos que el Fifo y su pandilla se partan, para dar una muela más sabrosa. Mientras, consorte, vamos a echarnos unos lagers y a vacilar el comunismo. ¿Qué volá? ¿Sirvió?
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Foto: Marcelo López