REINALDO BRAGADO BRETAÑA: HONOR AL APELLIDO, José Fornaris.
- Por José Antonio Fornaris
- Publicado 7/10/2010
- Semblanza
-
Valorar:




José Antonio Fornaris
Periodista independiente. fornarisjo@yahoo.com
Ver todo los articulos de José Antonio Fornaris
Reinaldo Bragado Bretaña nació en La Habana Vieja el 20 de febrero de 1952. Era acuario, y se dice que ese es el signo de los intelectuales. En su caso no parece haber muchas dudas al respecto.
Abrió los ojos por vez primera en una calle que se nombra Curazao. De pequeño estuvo intrigado por ese nombre. Y al parecer le preguntó bastante sobre el asunto a su tía Conchita (Concepción Bretaña), porque esta, en un momento dado, –él mismo narró la anécdota- le respondió: “Se llama así porque en la esquina asaron un cura”.
Entre las acepciones de la palabra “bragado” que aparecen en el diccionario, se encuentran: valiente, animoso, resuelto, decidido, tenaz. Bragado le hacía honor a su apellido.
En 1979 trató de llegar a Estados Unidos a bordo de una balsa de fabricación artesanal. Por esa salida “ilegal” (nadie se va ilegal de su propia casa) del territorio nacional estuvo dos años en prisión. Fue uno de los primeros en incorporarse al Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Desde este Comité, estuvo entre los primeros que comenzaron a reportar y a sacar despachos de prensa para embajadas y para la prensa internacional acreditada. Participó en este embrión de lo que sería la prensa nacional independiente. En 1988 arribó a Florida como refugiado político.
En Estados Unidos publicó la mayor parte de su obra literaria. Cuatro novelas, cuatro libros de cuentos, dos poemarios y varios ensayos. Hizo guiones para la televisión y la radio. Escribió más de mil artículos de opinión para diferentes medios.
Era columnista del Diario Las Américas, de Miami, y editor de la revista Cubanet.
Murió hace seis años en el propio sofá de la sala de su casa; según se asegura de un infarto cardiaco. A pesar de su prolífera imaginación, es muy probable que no se percibiera emprendiendo el definitivo viaje en una nave con forma de sofá y desde un sitio tan personal y en apariencia tan seguro.
Algunos dicen que su muerte fue extraña; no se porque, en definitiva la muerte es parte de la vida. Alegan, quizás porque no aceptan que haya fallecido a los 51 años en plena actividad creadora –dejó sin publicar, entre novelas, cuentos y ensayos, nueve obras- , que en su muerte, de alguna forma, tuvo que ver un largo brazo que no es precisamente el del imperio.
En Cuba se le ha honrado dándole su nombre a una red de 43 pequeñas bibliotecas independientes situadas en varias ciudades y pueblos de la isla.
Pero Bragado, a juzgar por lo que escribió sobre su vieja ciudad, no anda ocupándose de libros, lo hizo bastante en vida. “La Habana Vieja produce insomnio desde hace siglos. De noche es cuando los fantasmas llenan sus calles y con el ruido de sus actividades –las propias de los que habitan esos misteriosos planos existenciales- despiertan a los pobladores. En realidad hacen más ruido del necesario porque se sienten solos. Quieren despertar a los habaneros para verlos hacer lo que está vedado a ellos por su condición de fantasmas. De esa forma yo, profesional de la nocturnidad, intimé con muchos ilustres de todos los tiempos que me dispensaron su amistad, comenzando por el insigne pirata Thomas Joyce quien me visitó en la mismísima Curazao 24”.
Él anda con todos sus antiguos amigos fantasmas llenando las calles de su Habana intramuros, despertando en las noches a sus pobladores y disfrutando del aire marinero que llega desde la bahía.
fornarisjo@yahoo.com
Abrió los ojos por vez primera en una calle que se nombra Curazao. De pequeño estuvo intrigado por ese nombre. Y al parecer le preguntó bastante sobre el asunto a su tía Conchita (Concepción Bretaña), porque esta, en un momento dado, –él mismo narró la anécdota- le respondió: “Se llama así porque en la esquina asaron un cura”.
Entre las acepciones de la palabra “bragado” que aparecen en el diccionario, se encuentran: valiente, animoso, resuelto, decidido, tenaz. Bragado le hacía honor a su apellido.
En 1979 trató de llegar a Estados Unidos a bordo de una balsa de fabricación artesanal. Por esa salida “ilegal” (nadie se va ilegal de su propia casa) del territorio nacional estuvo dos años en prisión. Fue uno de los primeros en incorporarse al Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Desde este Comité, estuvo entre los primeros que comenzaron a reportar y a sacar despachos de prensa para embajadas y para la prensa internacional acreditada. Participó en este embrión de lo que sería la prensa nacional independiente. En 1988 arribó a Florida como refugiado político.
En Estados Unidos publicó la mayor parte de su obra literaria. Cuatro novelas, cuatro libros de cuentos, dos poemarios y varios ensayos. Hizo guiones para la televisión y la radio. Escribió más de mil artículos de opinión para diferentes medios.
Era columnista del Diario Las Américas, de Miami, y editor de la revista Cubanet.
Murió hace seis años en el propio sofá de la sala de su casa; según se asegura de un infarto cardiaco. A pesar de su prolífera imaginación, es muy probable que no se percibiera emprendiendo el definitivo viaje en una nave con forma de sofá y desde un sitio tan personal y en apariencia tan seguro.
Algunos dicen que su muerte fue extraña; no se porque, en definitiva la muerte es parte de la vida. Alegan, quizás porque no aceptan que haya fallecido a los 51 años en plena actividad creadora –dejó sin publicar, entre novelas, cuentos y ensayos, nueve obras- , que en su muerte, de alguna forma, tuvo que ver un largo brazo que no es precisamente el del imperio.
En Cuba se le ha honrado dándole su nombre a una red de 43 pequeñas bibliotecas independientes situadas en varias ciudades y pueblos de la isla.
Pero Bragado, a juzgar por lo que escribió sobre su vieja ciudad, no anda ocupándose de libros, lo hizo bastante en vida. “La Habana Vieja produce insomnio desde hace siglos. De noche es cuando los fantasmas llenan sus calles y con el ruido de sus actividades –las propias de los que habitan esos misteriosos planos existenciales- despiertan a los pobladores. En realidad hacen más ruido del necesario porque se sienten solos. Quieren despertar a los habaneros para verlos hacer lo que está vedado a ellos por su condición de fantasmas. De esa forma yo, profesional de la nocturnidad, intimé con muchos ilustres de todos los tiempos que me dispensaron su amistad, comenzando por el insigne pirata Thomas Joyce quien me visitó en la mismísima Curazao 24”.
Él anda con todos sus antiguos amigos fantasmas llenando las calles de su Habana intramuros, despertando en las noches a sus pobladores y disfrutando del aire marinero que llega desde la bahía.
fornarisjo@yahoo.com
Spread The Word
1 Response to "REINALDO BRAGADO BRETAÑA: HONOR AL APELLIDO, José Fornaris." 
|
said this on 28 Jul 2011 2:48:49 AM EDT
Just
|

Autor/Admin)