Santos Suárez, La Habana, 7 de octubre del 2010, (PD) La década del 50 estaba en sus finales y el nuevo ritmo cubano del Cha-Cha-Cha ya había dado la vuelta al mundo después que un grupo de jodedores de la TV cubana al principio de esta, se les ocurrió, en medio del alboroto internacional ocasionado por los OVNIS, “aterrizar” un platillo volador en La Habana.
El suceso fue televisado por control remoto, de modo que el público de toda la isla, en medio de las especulaciones sobre una supuesta invasión extraterrestre, recibió la sorpresa e inocentada, (fue un día de los inocentes), de que un grupo de artistas saliera del Ovni y cantara un Cha-Cha-Cha cuya letra decía: “los marcianos llegaron ya, y llegaron bailando Ricacha, así llaman en Marte al Cha-Cha-Cha.”
La juventud cubana de esa época, adoraba ese ritmo. La orquesta Aragón estaba en su apogeo, así como Neno González, Fajardo y sus Estrellas, la Riverside y otras decenas que no caben aquí.
Sin embargo, otro ritmo se abría paso a paso en nuestro país y a la par con nuestros ritmos nacionales la juventud también los acogió como suyo: el Rock and Roll.
Ya eran conocidos Elvis Presley, (que sobre esa época estaba en el servicio militar), Bill Haley, Los Platters, Roy Orbison, (su canción Pretty Woman, de 1964, fue tema musical de una famosa película en los 80).
Naturalmente estas canciones eran cantadas en inglés y la furia real de estos ritmos comenzó en Cuba, cuando los cantantes de habla hispana comenzaron a traducir al castellano las letras de estas canciones.

Los mexicanos Manolo Muñoz, y Billy Cafaro, los argentinos Los Cinco Latinos y Luís Aguilé, llegaron con sus canciones, algunas de ellas originales, y el éxito entre la juventud fue inmediato. Los discos de estos “promotores inconcientes” de ese ritmo se vendían como pan caliente.
En medio del éxito de estos grupos foráneos, un jovencito de 17 años oriundo de Santiago de Cuba, Luis Bravo, irrumpe en la Habana y a la vuelta de unos pocos meses se impone, convirtiéndose en el ídolo de la juventud cubana de esos tiempos. Sus éxitos, “Tu eres mi destino”, “Viajera”, “Solo tú,” así lo atestiguan.
Pero le surgen competidores muy fuertes, el grupo Los Astros y Danny Puga, este ultimo, con un timbre de voz parecido al de Roy Orbison, triunfa con su canción “Muñequita”.
Poco tiempo habría de durar el éxito de estos tres que fueron los iniciadores del Rock en Cuba. Al triunfo de la revolución comenzó toda una campaña contra la “penetración imperialista de los EU”. La música, los pantalones jeans, (aquí conocidos todavía como Pitusas, famosa marca de la antigua textilera Ariguanabo), las “motas” a lo Elvis Presley, fue el primer ataque de la naciente revolución, (que después derivó en la hipótesis extranjerizante del comunismo), contra esta manifestación del arte musical que gustaba en la juventud de Cuba. Después le siguieron la literatura y las artes en general, lo que se conoció aquí como el Pavonato y el Quinquenio Gris.
Estas represiones originaron un éxodo de artistas. Luís Bravo estuvo entre los primeros. Raúl Gómez, director de los Astros, anduvo un tiempo en cuartetos y hasta dúos, con sus respectivas esposas, hasta que se cansó y se fue también. Dany Puga murió aquí en Cuba en 1998 completamente en el olvido.
Hoy, aparte de las reflexiones tenemos también las confesiones del “Gran Timonel Tropical”. El reconocimiento de su culpa por la represión de los homosexuales enviados a la UMAP a la prensa internacional, deja sin aclarar al mundo y a la población nacida después de 1959 (que ya tienen 51 años), QUE ESTAS UMAP SÓLO ACOGIÓ A UN ÍNFIMO PORCENTAJE DE ESTOS. La gran mayoría de los que fueron a parar a este engendro de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción fue por los informes de los CDR de la cuadra del desafecto político, creyente religioso, o fanático de este tipo de música, o simplemente porque algún joven de la cuadra le caía mal a la directiva de este otro engendro.
Al unísono que los Beatles entraban clandestinamente en Cuba a través de la WQAM de Miami, nació un grupo que se ha comparado con los Platers, “Los Zafiros,”que tampoco duraron mucho. Estos al menos tuvieron una cierta promoción que no ocurrió con otros que tenían que actuar muchas veces de forma clandestina.
En este clandestinaje se producían placas de aluminio forradas con acetato con la música de los cantantes de moda, entre ellos Los Beatles.
Fue también en esta época cuando los cubanos comenzamos a aprender a hacer trampas para sobrevivir. Las carátulas de los discos “revolucionarios” eran empleadas para esconder estas placas. Una de las más empleadas eran las del cantante machacante “Carlos Puebla canta al Pueblo,” de “moda” en aquellos tiempos.
Ha pasado medio siglo, nadie puede hacernos un cuento de esto que “vivimos los jóvenes de mi generación”, sin embargo “algunos historiadores actuales” de este ritmo todavía parecen “desconocer” (¿?) al primero que cantó Rock en Cuba en los ya lejanos años 50, Luís Bravo y a otro, Dany Puga, que aunque no se fue del país, también fue condenado al ostracismo.
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