
El Vedado, La Habana. 7 de octubre de 2010, Las recientes elecciones parlamentarias en Venezuela, fueron seguidas atentamente en la isla. Por una parte, desde la cúpula del poder que desea seguir pegada a la petro-teta venezolana como forma de salir del acantilado político y social. Por otra, por la sociedad en su conjunto, que desea tanto como los venezolanos el regreso de ese país al espacio democrático y quitarle otro soporte a la monarquía totalitaria.
Los medios informativos de la isla, a partir de sus reporteros en Venezuela, saturaron durante los días previos, los medios impresos, radiales y televisivos de la campaña electoral donde se ponía en juego la continuación del la llamada revolución bolivariana y se convirtieron en brazo informativo y propagandístico del PSUV. Todo fue así hasta la noche del domingo, cuando un gran silencio se apoderó del tema.
El conocimiento de que la oposición democrática ganaba el voto popular con el 52 % de lo contabilizado e impedía al chavismo obtener los dos tercios de los escaños necesarios para imponer sus medidas antidemocráticas paralizó al Presidente Hugo Chávez y a sus cofrades en la isla, a tal punto que se apresuraron a sacar a Fidel Castro a los actos por el 28 de septiembre, con una ridícula estrella en la gorra, para que hablara de su tema preferido: la guerra.
Del otro lado, las fuerzas democráticas en la isla seguían con atención las informaciones desde Caracas a través de Radio Martí, los canales de televisión norteamericanos plagiados y cuanta fuente segura sirviera.
Desde horas de la tarde, empezaron las llamadas telefónicas entre diferentes políticos y periodistas para confirmar la tendencia que crecía, según caía la tarde y se posesionaba la luna. Sobre las 2 am del lunes 27, al darse el parte electoral por el CNE, las muestras de alegría por la victoria prodemocrática debió molestar a los escuchas de la policía política.
Pero de la euforia a la racionalidad, cada vez mas demócratas comprenden la importancia demostrada nuevamente en el ejemplo venezolano de participar en las elecciones convocadas por el gobierno, la importancia de construir la democracia a partir de los mecanismos existentes y no boicotear los procesos eleccionarios con el pretexto de que no hay garantías para elecciones limpias.
La demostración de que las diferentes organizaciones políticas pueden trabajar en un frente común cuando se lanzan a un frente electoral y como se puede mantener un bloque de votación cohesivo y evitar las divisiones que perjudican el resultado final. Pero sobre todas las cosas la necesidad de ofrecer políticas alternativas sustantivas a nivel de barrio y comunidad, ya que no son suficientes rechazar a la monarquía comunista en sí, o pedir la liberación de los presos políticos, para promover la modernización de la nación.
La sucesión norcoreanaSi las elecciones parlamentarias venezolanas son un ejemplo de una forma de transición a la democracia, lo ocurrido en otra monarquía comunista, la coreana, es un ejemplo de lo que puede hacer la familia Castro Ruz para mantenerse en el poder.
Luego de casi treinta años, el Partido de los Trabajadores de Corea (PTC), la organización familiar de los Kim, celebró un Congreso en el marco de las celebraciones por el 65 aniversario del ejército personal. En él se ratificó a Kim Jong Il, hijo a su vez de Kim Il Sung, como su jefe y se nombró a su hijo menor, Kim Jong Un, General de Ejercito, en una maniobra para mantener el poder nepótico del estado.
Fuentes internacionales señalan la mala salud del actual “presidente” de la República Popular Democrática de Corea y como la elevación de Kim Jong Un al máximo órgano militar como al Comité Central del PTC, lo ubican en la línea sucesoria directa. Nada extraordinario para la familia Castro Espín, que ubica a dos de sus hijos, un nieto y dos yernos, a un alto nivel en el proceso toma de decisiones del Estado.
El viaje a China Mientras en la dictadura coreana establecen las líneas sucesorias, el vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas, llegó a Pekín para una visita por las diversas celebraciones del 50 aniversario de unas relaciones bilaterales que ambos consideran estratégicas.
Cabrisas se entrevistó con su homólogo, un vicepresidente, el miembro del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh) encargado de la Seguridad, Zhou Yongkang, y con el del Consejo de Estado encargado de las Relaciones Internacionales, Dai Bingguo.
En su visita el pasado agosto a La Habana, el canciller Yang Jiechi, afirmó que Cuba es de importancia estratégica para Pekín. "El Gobierno chino presta atención muy prioritaria para impulsar las relaciones de cooperación, amistosas y de beneficio mutuos con Cuba", dijo el canciller. En 2009, China se convirtió con 2.300 millones de dólares, en el mayor proveedor de bienes de capital y consumo de la isla, con el suministro de miles de autobuses, maquinaria y diversos artículos de consumo, y Cuba creó varias clínicas oftalmológicas en el centro y oeste de China y negocios conjuntos para producir medicamentos biológicos. Además la llegada a la isla de una plataforma china de perforación de petróleo a inicios del 2011, abrirá el camino para la exploración conjunta a gran escala de los yacimientos de crudo en aguas cubanas.
También se encuentra en China el director del Centro de Estudios Che Guevara, Camilo Guevara March, hijo del mítico bandolero y asesino argentino Ernesto Guevara, que fue ajusticiado por el ejército boliviano en 1967, era un defensor en Cuba de las teorías y practicas maoísta, dentro de las destructivas teorías comunistas. Sendero Luminoso en Perú, las FARC en Colombia y la guerrilla Zapatista, son continuadores posteriores en latinoamérica del ideario guevaro-maoista.
Recientemente visitó al imperio rojo-amarillo el General de Cuerpo y Ministro del Interior Abelardo Colomé, sin que se conozcan datos del objetivo de la visita de estado y los acuerdos que se pudieron tomar.
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