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EL FALLO FUE DE LA REVOLUCION
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Adolfo Pablo Borrazá

Sagua la Grande, Villa Clara, 16 de enero de 1977. Graduado del Curso de Capacitación a Periodistas de la Universidad de la Florida.

adolfo_pablo@yahoo.com

 
Por Adolfo Pablo Borrazá
Publicado el 7/10/2010
 
Centro Habana, La Habana, 7 de octubre de 2010 (PD) Con el titular “Los jóvenes no le fallarán a la revolución”, el periódico Granma, en su edición del pasado 6 de septiembre, saludó el comienzo del nuevo curso escolar.

Si de fallar se habla, cabe preguntarse quién le falló a quien, porque los jerarcas del régimen exigen a la juventud algo que ellos nunca hicieron: cumplir sus promesas. Muchas promesas (y mentiras) de la revolución quedaron en el aire. Los jóvenes, por su parte, no han prometido nada.

Centro Habana, La Habana, 7 de octubre de 2010 (PD) Con el titular “Los jóvenes no le fallarán a la revolución”, el periódico Granma, en su edición del pasado 6 de septiembre, saludó el comienzo del nuevo curso escolar.

Si de fallar se habla, cabe preguntarse quién le falló a quien, porque los jerarcas del régimen exigen a la juventud algo que ellos nunca hicieron: cumplir sus promesas. Muchas promesas (y mentiras) de la revolución quedaron en el aire. Los jóvenes, por su parte, no han prometido nada.

Los jóvenes cubanos de hoy no son como la generación de los 60, que enamorada de la revolución, cumplían a ciegas y con entusiasmo todo lo que el Máximo Líder ordenaba. Los de este tiempo nacen, para decirlo de alguna manera, con los ojos abiertos, no son fáciles de engañar y cuando algunos caen en la trampa del sistema comunista es porque le pueden sacar provecho.

Un ejemplo de ello son los jóvenes agentes de la policía política, que por tener una moto Suzuki para darse importancia y “ligar jevitas” o un teléfono celular, son capaces de gritar “viva Fidel” y hacer cualquier cosa que les ordenen.

Con la realidad que tienen que enfrentar, los jóvenes buscan alicientes que los ayuden a olvidar, “a desconectar”. Consideran que los teques de los cuadros del Partido Comunista son cosas de viejos. Ellos prefieren vestir a la moda y bailar con el último disco de la Charanga Habanera.

El gobierno siempre los ha engañado. Las promesas van y vienen, pero nunca se concretan. Cada vez es más lo que quitan que lo que dan. Los dirigentes piden y exigen cada vez mayores sacrificios a un pueblo que no ha hecho otra cosa que esperar a que los cantos de sirenas se vuelvan realidad. Con el pretexto del bloqueo yanqui, tratan de tapar los ineficientes resultados de un sistema caduco y sin futuro.

Desde pequeños aprenden estas realidades. El Estado suspende la leche a los niños cuando cumplen los siete años, pero la vende en divisas sin necesidad de cartilla de racionamiento. En cuanto a la carne, ahora sólo pueden comer 1 libra de picadillo de res al mes hasta los 14 años. Así, ven como sus padres se juegan 20 años de cárcel solo por buscarles que comer. El código penal implantado por los mismos que les piden sacrificios así lo establece.

No, ciertamente la revolución para ellos no es buena. Aunque tengan la salud y la educación gratis, eso no es suficiente. La revolución cubana, detenida en el tiempo, no ofrece futuro ni garantías.

La llovizna de propaganda cae en suelo mojado, pero el régimen no ceja en su empeño de asegurar el relevo de la revolución, aunque sus líderes están conscientes de que fallaron a su pueblo en todo lo que prometieron. De nada servirá la muela: al final sabemos que todo es mentira.

adolfo_pablo@yahoo.com
Foto: Marcelo López