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SILENCIO COMPLICE
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Wilfredo Vallín Almeida
Reside en La Habana. Abogado, economista, profesor, ensayista y politólogo. Dirige la Asociación Jurídica Cubana. primaveradigital@gmai.com 
Por Wilfredo Vallín Almeida
Publicado el 14/10/2010
 


La Víbora, La Habana, 14 de octubre de 2010, (PD) Una señora de mi barrio, que apenas me ha saludado siempre con una leve inclinación de cabeza o un murmullo apenas audible, se me acerca en un comercio y, como si fuéramos viejos amigos, me preguntó qué le pudiera yo decir sobre el caso de Corea que ella “había visto en los canales” (lo que en Cuba significa la televisión norteamericana).

Se refería en particular a la sucesión gubernamental que el presidente actual de ese país, Kim Jong Il, ha hecho recaer en su hijo y nieto del famoso Kim Il Sung, el líder comunista coreano que gobernó ese país por más de 40 años y quien legara el poder a su hijo Kim Jong On, el cual ahora también hace lo mismo y lo deja al suyo, nieto del primer Kim de esta cadena.

En concreto la inquietud de mi vecina se puede concretar en tres preguntas:
1.¿Lo que ha ocurrido allí es posible que suceda en un país cuyo nombre oficial es República de Corea?
2.¿En un país socialista puede el gobierno ser hereditario como en una monarquía?
3.¿Se ha manifestado públicamente el gobierno cubano sobre esto o existe alguna reflexión al respecto?




La Víbora, La Habana, 14 de octubre de 2010, (PD) Una señora de mi barrio, que apenas me ha saludado siempre con una leve inclinación de cabeza o un murmullo apenas audible, se me acerca en un comercio y, como si fuéramos viejos amigos, me preguntó qué le pudiera yo decir sobre el caso de Corea que ella “había visto en los canales” (lo que en Cuba significa la televisión norteamericana).

Se refería en particular a la sucesión gubernamental que el presidente actual de ese país, Kim Jong Il, ha hecho recaer en su hijo y nieto del famoso Kim Il Sung, el líder comunista coreano que gobernó ese país por más de 40 años y quien legara el poder a su hijo Kim Jong On, el cual ahora también hace lo mismo y lo deja al suyo, nieto del primer Kim de esta cadena.

En concreto la inquietud de mi vecina se puede concretar en tres preguntas:
1.¿Lo que ha ocurrido allí es posible que suceda en un país cuyo nombre oficial es República de Corea?
2.¿En un país socialista puede el gobierno ser hereditario como en una monarquía?
3.¿Se ha manifestado públicamente el gobierno cubano sobre esto o existe alguna reflexión al respecto?

Me asombraron un poco esas preguntas pues no relacionaba a esta señora interesada en temas de esa naturaleza, pero ya que lo estaba, le dije, porque en ese momento tenía poco tiempo, que le haría llegar en breve un trabajo sobre ese tema. Aquí le va.

A la primera de sus interrogantes responderemos que la Constitución Socialista de ese país reconoce como su nombre oficial el de República Popular Democrática de Corea y la ubica bajo el liderazgo del Partido de los Trabajadores de Corea.

El concepto de República es claro. Se define esta como “el Estado que se gobierna sin monarca. Con más rigor de técnica política, puede decirse que es, en su auténtica expresión, la forma de gobierno de origen electivo y popular; caracterizada por la duración determinada de la representación o mandato, atribuciones limitadas y responsabilidad de todos sus órganos y miembros, incluso del jefe del Estado, que la simboliza, y denominado, en todos los países en que está instaurada, presidente.”

Por otra parte, la Constitución de ese país refrenda:
a.La libertad de expresión.
b.La elección de los funcionarios del gobierno.
Y, al mismo tiempo, en su última reforma de abril de 2009, consagra a Kim Jong Il como “líder supremo” del Estado y que la recibiera, como ya hemos dicho, de forma hereditaria de su padre también vitalicio.

En esa circunstancia, para nosotros el nombre de República en el caso de Corea del Norte es solamente eso: un nombre.

Por otra parte, se ha eliminado toda referencia escrita al comunismo y la doctrina Juche de autosuficiencia que reemplazó al marxismo-leninismo como ideología oficial.

En el nombre del país aparece también el término “democrática”, y este adjetivo proviene de la voz griega DEMOCRACIA, compuesta a su vez de demos, pueblo, y cratos, poder, autoridad. Significa el predominio popular en el Estado, el gobierno del pueblo por el pueblo; o, al menos, a través de sus representantes legítimamente elegidos, que ejercen, indirectamente, la soberanía popular en ellos delegada.

El régimen de gobierno norcoreano no tiene nada que ver con lo anterior.

La respuesta a la segunda pregunta parece derivarse de la dada a la primera: en un país socialista es posible cualquier cosa, aún el eufemismo más aberrante. En los países que siguieron el marxismo no se conoce ningún régimen hereditario, aunque los gobernantes podían estar cualquier cantidad de años en el poder “por reclamo del pueblo y para su servicio”. El caso de Corea del Norte, que renunció al marxismo, quizás pueda ser considerado sui géneris -o algo así- con tal de justificarlo.

Con relación a la última pregunta, no lo sabemos, pero intuimos que no. Si el régimen norcoreano hubiese caído ya, entonces no dudo que se le hiciesen críticas oficiales. No escuchamos jamás críticas sobre la masacre de Katyn, la persecución de la iglesia católica en Polonia o el alcoholismo de los líderes soviéticos mientras existió “la ayuda fraternal y desinteresada de la URSS”.

La Razón de Estado en muchas ocasiones impone silencio…aunque este sea como el del título.
vallinwilfredo@yahoo.com