Centro Habana, La Habana, 14 de octubre de 2010 (PD) Los dos hombres se bajaron del carro y se enfrascaron en una pelea a trompadas en plena calle Línea, en El Vedado. Un tercero arremetió por detrás. La novia de uno trató de defender a su pareja, pero el que atacó a traición, un negro gigantesco, la detuvo con un puñetazo en la mejilla. Su novio nada pudo hacer y echó a correr.
La gente en la calle miraba, pero nadie se atrevía a meterse en la bronca, mucho menos cuando la mujer recibió el golpe. Con la huida del que lanzó el primer golpe, se acabó la pelea. A 50 metros se encuentra una dependencia del Ministerio del Interior (MININT). También existen en la céntrica calle cámaras de vigilancia. Pero nadie vio asomarse a ningún policía ni tampoco acudió un carro patrullero.
En un ómnibus de la ruta P-6, dos hombres mayores de 60 años se enfrascaron en una riña sin sentido. Uno de ellos, el que parecía más viejo, andaba con muletas. Pero el otro no creyó en eso y le aseguraba que no comiera tanta mierda que lo iba a matar a golpes. Nadie trató de apaciguar a los ancianos. Ni siquiera el policía que viajaba en el fondo de la guagua.
Otra trifulca en la intersección de las calzadas de Agua Dulce y 10 de Octubre, aparentemente sin motivos, se desarrolló ante la mirada atenta de un oficial del DSE o del DTI (iba montado en una moto Suzuky) que no hizo nada por tranquilizar a los belicosos.
Una mujer de Banes, en el oriente del país, ha recibido amenazas y hasta golpes por parte de policías vestidos de civil sólo por querer visitar la tumba de su hijo muerto en una huelga de hambre. A otros también les dan palos y hasta los encarcelan sólo por pedir cambios que creen necesarios para su país.
La gent

e mira y calla ante tanto abuso. No hay valentía para exigir la presencia de la autoridad cuando se arma alguna trifulca. Mucho menos para apoyar a los que son vejados por defender sus derechos.
En cualquier país del mundo es natural una riña, pero lo que hace especial las broncas en Cuba, un país tranquilo según la propaganda oficial, es la impasibilidad de las autoridades. Los agentes policiales están ausentes cuando más hacen falta. Contradictoriamente se pueden ver en abundancia en las marchas de las Damas de Blanco o cuando acosan las reuniones de los opositores. Ahí sí hacen valer su papel de mandamases.
Dicen que si estalla una guerra nuclear, los artefactos atómicos demoran poco más de 30 segundos para acabar con un país. Tal vez sea por eso que a nadie importa un carajo si a un viejo inválido le dan un bofetón o una muchacha recibe un puñetazo de un hombre de casi dos metros.
La miseria humana supera en grado superlativo la solidaridad que según el régimen caracteriza a la sociedad cubana.
adolfo_pablo@yahoo.com
Foto: Marcelo López