El Vedado, La Habana, 14 de octubre de 2010, (PD) “Ahora que lo pienso… que bueno que está aquí, acaba de subir la apuesta”- pudo decir el líder de los amotinados en el Regimiento Quito de la policía ecuatoriana, cuando el Presidente de la República se presentó en el escenario de la huelga de funcionarios públicos, custodiado por una pequeña guardia personal.
Sin embargo, el diálogo pertenece a El Negociador, un film dirigido por Gary Gray y escrito por James de Mónaco y Kevin Fox. En el guion, el actor Samuel L. Jackson encarna a un policía especialista en mediar con secuestradores, que una tarde se ve impulsado a tomar rehenes. En medio de la crisis, aprovecha la llegada de su superior al escenario para aumentar su capacidad de presión-negociación.
Los sucesos del jueves 30 de septiembre en Ecuador recuerdan lo que no se hace durante un motín con hombres armados, por mucho que una de las partes crea tener el control. Esos huracanados segundos son tan volátiles como impredecibles. En contra de todos los protocolos de negociación, mediación y liderazgo, Rafael Correa se presentó en un área de conflicto con esas características. Su irresponsabilidad, más que solucionar el problema, sumó tensión y emoción. Bombas lacrimógenas, disparos al aire, tropas de asalto que entraron en un hospital, fueron parte de la atmosfera. Eso hace a Correa responsable de la tragedia, los muertos y los heridos.
En situaciones de toma de rehenes, primero se envía a negociadores y mediadores calificados. La fuerza pública sólo debe sellar el perímetro para impedir la salida o la entrada de agentes catalizadores negativos. La intervención de hombres armados sólo puede multiplicar los índices de violencia. La entrada al área de conflicto de individuos de mayor rango aumenta la “trascendencia” del hecho y estimula las tendencias negativas… Y eso fue lo único que hizo el Presidente Correa, una y otra vez. Primero entró a territorio hostil. Luego provocó deliberadamente al publico, desde una ventana con el grito histérico ¡Mátenme, carajo! ante el abucheo de los huelguistas. Más tarde se atiende el “dolor” de la rodilla en el hospital de los amotinados, manteniéndose en territorio enemigo. Allí llega el canciller Patiño como primer liberador. ¿Pero Patiño va a rescatar a su jefe o a internacionalizar el conflicto? ¿Dónde estaban el Ministro del Interior y el General Jefe de la Policía?
Todo funcionaba como si en los protocolos de seguridad ejecutiva, estuviera diseñado mantener al presidente y a su gabinete dentro de un área de conflicto. Mas la presencia del Canciller en el escenario, indican que esas acciones del ejecutivo pudieron planificarse por el eje Caracas-La Habana-La Paz, como forma de fortalecer el poder de la “revolución ciudadana” ecuatoriana, tan cercana al bolivarismo-socialismo del siglo XXI.
Con voluntad de solucionar el problema en caso extremo, Correa, sus asesores y ministros, pudieron sugerir un área neutral o favorable (como el Palacio Presidencial) para recibir una delegación de los manifestantes, tratar el tema y favorecer la entrada de elementos racionales y menos emocionales. Pero no creo que esa fuera la intención de Rafael Correa.
Fidel Castro, mucho más ladino que el ecuatoriano, nos da ejemplos concretos de manejo de crisis.
En Octubre de 1959 envió al Comandante Camilo Cienfuegos a detener al Comandante Hubert Matos, jefe de la plaza en Camagüey cuando este ultimo decidió renunciar. Castro, un cobarde demostrado, temía la resistencia armada al arresto y se mantuvo en la ciudad rodeado de civiles. Una semana después, Matos estaba arrestado y Cienfuegos era asesinado.
Otra oportunidad fue en agosto de 1994, cuando la población de la capital se sublevó contra la tiranía. F. Castro entró a pecho descubierto al área sublevada luego que… sus francotiradores dominaran las azoteas, las brigadas de respuestas rápidas penetraran a los manifestantes y fuerzas combinadas de la policía y tropas especiales del ejército sellaran la zona de conflicto.
Volviendo al Ecuador, varios días después de los sucesos aun quedan en el aire varias preguntas. ¿Si Correa estaba retenido, cual era la demanda de sus captores y quienes eran los portavoces de los amotinados? ¿Si era un golpe de estado, Correa estaba retenido o arrestado?
Ahora se cuecen habas, varias decenas de detenidos, entre ellos, civiles de la oposición democrática.
Bombardeados por Telesur
La cadena transnacional Telesur, dominada por Cuba y Venezuela, y en sentido general por el Comando Miranda, un grupo de profesionales de la información comprometidos con los dineros de las teorías populistas del Socialismo del Siglo XXI y el bolivarismo chavista, jugó un importante papel en la creación de la opinión sobre los sucesos del 30-S.
Desde las primeras horas de la mañana Telesur lanzó el mensaje golpe de estado y repitieron las palabras del Presidente Correa, quien desde la “boca del lobo”, responsabilizaba al ex Presidente Lucio Gutiérrez de dirigir una rebelión en su contra.
Desde Brasil, donde participaba como árbitro electoral, Gutiérrez se defendió desvinculándose de los incidentes y señaló que la actuación del mandatario era una treta para acosar y perseguir a la oposición democrática y en especial a sus partidarios.
Telesur le dio espacio al Presidente de Venezuela a través del informador cubano Rolando Segura. Chávez, en otro golpe de histeria política, acusó a los Estados Unidos y a unas supuestas fuerzas anti-ALBA (Alianza Bolivariana) de atacar al Presidente Correa e impuso una reunión inmediata de UNASUR, en Buenos Aires, Argentina.
La televisora a través de sus comentaristas hizo comparaciones con las acciones por deponer a los presidentes de Honduras y Venezuela, lo que hasta ahora no se demostró en el caso ecuatoriano. No existe comparación con los sucesos de Honduras (2009) ni Venezuela (2002).
En Honduras fue una sucesión institucional. Las Fuerzas Armadas, el poder legislativo y el Judicial, de común acuerdo concluyeron que el Ejecutivo violaba la ley y lo depusieron. Asumió entonces la persona prevista en la constitución. Siete meses después, se realizaron elecciones libres y limpias, y un nuevo gobierno asumió el poder.
En Venezuela, en abril del 2002, hubo un vacío de poder con la renuncia del Presidente Chávez. El vacio concluyó al desmentir Chávez su renuncia.
¿En Ecuador hubo revuelta o golpe de estado? En mi opinión, ni una cosa ni la otra. Mas bien un intento ligth de autogolpe, para presionar a la oposición, pero que puede traer más debilidad al gobierno y a un Estado que tuvo ocho gobiernos en los últimos veinte años.
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