OTRO CICLONCITO RARO
La reciente perturbación ciclónica Paula, fue seguida por el Instituto de Meteorología con su habitual precisión, mientras no tocó tierra cubana. Al hacerlo, por un punto de la costa norte próximo a Puerto Esperanza, en Pinar del Río, esto cambió y el profesor José Rubiera y sus habituales mapitas desaparecieron durante 48 horas, suplantados por informaciones verbales bastante incompletas, pues luego de mencionar a Artemisa, era imposible precisar por dónde iba Paula. Así, en Marianao pareció ser un fuerte aguacero en horas de la tarde, acompañado de sorprendentes truenos, pero dicen que en San Francisco de Paula sopló fuerte. Las consecuencias, al menos en mi zona, fueron 22 horas sin electricidad. Cuando finalmente reaparecieron el Doctor Rubiera y su mapa, resultó que la tormenta recorrió la provincia de La Habana y fue a salir por el norte, entre Las Villas y Matanzas, pero por allí apenas se sintió, según Rubiera, sin embargo el temporal que abatió la costa norte capitalina resulta que fue otra tormenta oportunista, de la que antes no sabíamos ni pitoche.
POTENCIA MÉDICA
La mamá llega al cuerpo de guardia del Pediátrico de Marianao sosteniendo a la hija quien apenas puede caminar. El médico de guardia, un joven centroamericano les pregunta qué tienen. La madre le muestra el tobillo amoratado de la niña. El galeno le palpa el pie y aplicando la observación clínica le comunica a la mamá que pueden retirarse porque su niña no tiene absolutamente nada. La mamá demanda que le hagan una placa. El joven centroamericano se la niega. La madre ayuda a la hija a incorporarse y se retiran ambas, no sin antes recomendarle al galeno “Que se vaya para su país a matar sanos”. Conducida al Ortopédico Frank País, le hacen la placa, le diagnostican el esguince de tobillo y le enyesan la pierna por 21 días.
Rogelio Fabio Hurtado
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