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EL FUNES-TO PRAGMATISMO Y EL NO-MILAGRO CHILENO
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Julio Antonio Aleaga Pesant
Periodista independiente. aleagapesant@yahoo.es  
Por Julio Antonio Aleaga Pesant
Publicado el 21/10/2010
 


El Vedado, La Habana, 21 de octubre de 2010, (PD) Seamos honestos y despojémonos de lo políticamente correcto. Los presidentes latinoamericanos dan vergüenza. No creen en la alta política, en los intereses de sus naciones, los tableros estratégicos o la geopolítica. Utilizan los favores de la más tenebrosa de las tiranías latinoamericanas y de las organizaciones más desestructuradoras para acopiar capital político. Pero peor: a eso lo llaman ser pragmáticos.





El Vedado, La Habana, 21 de octubre de 2010, (PD) Seamos honestos y despojémonos de lo políticamente correcto. Los presidentes latinoamericanos dan vergüenza. No creen en la alta política, en los intereses de sus naciones, los tableros estratégicos o la geopolítica. Utilizan los favores de la más tenebrosa de las tiranías latinoamericanas y de las organizaciones más desestructuradoras para acopiar capital político. Pero peor: a eso lo llaman ser pragmáticos.

Ahí tenemos al Presidente de El Salvador, besando dulcemente a R. Castro y rogando por un encuentro con al patriarca de los criminales hemisféricos, ahora que se le montó el muerto de otro asesino, argentino, usando una estrellita dorada en la gorra.

Mauricio Funes llegó a la Habana con la tarjeta de invitación de ese extremista que en vida fue jefe del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), Shafik Handal, deudor de los terroristas del Departamento América y el mismísimo Barbarroja y que por mucho que se presentó a presidenciales, siempre fue derrotado.

Funes en La Habana, me recuerda la visita de otro “idiota latinoamericano”. El Presidente de Guatemala, Álvaro Colón, que desembarcó en La Habana para entregar la Orden del Quetzal a F. Castro y pedirle perdón por dar cabida a los patriotas que en 1961 estuvieron dispuestos a dar su vida por su país y enfrentaron en combate desigual de 100 a 1 a la milicia familiar de los Castro.

Al proto-fascista edificio sede del Comité Central del Partido Comunista, Funes llegó –según él- a reparar el pecado histórico cometido por administraciones anteriores y a partir de los intereses de la nación, sobre las bases de un pragmatismo de Estado. Hasta ahí eso puede entenderse, pero poner a la dictadura cubana como ejemplo o paradigma de las relaciones económicas y de sistema, huele a jodedera.

Bastante mal está Mauricio, si elogia la capacidad del modelo cubano para atraer la inversión extranjera en una isla llena de deudas impagables, persecuciones a empresarios y mecanismos de semi esclavitud que hunde a la clase trabajadora e intelectual, para no hablar de impulso a la producción nacional.

Su afirmación: "En Cuba existe el modelo más exitoso de asociación público-privado que ha permitido traer inversión extranjera y que permite también fortalecer el tejido productivo nacional, que es justamente lo que queremos hacer en nuestro país", expresada a periodistas, durante un recorrido por la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana (ELAM), huele a broma macabra.

Funes insistió en el interés de su Gobierno por aprender de la experiencia cubana y estrechar las relaciones comerciales a partir del "nuevo capítulo" que viven los dos países tras un periodo de casi 50 años sin relaciones diplomáticas.

Mientras, el viceministro salvadoreño de Cooperación para el Desarrollo, Jaime Miranda, afirmó que se suscribió un "acuerdo parcial en términos económicos" como base para incrementar el comercio bilateral, y añadió que estarán "pendientes" arreglos en materia de tráfico aéreo, aeronáutica civil y turismo.

También se firmaron convenios en materia educativa, cultural y salud. Este último un sector en el que Funes resalta de modo especial, la cooperación y asesoría de especialistas cubanos para impulsar el nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud de su país.

En reunión con jóvenes salvadoreños estudiantes en la ELAM, Funes resaltó la importancia de esa escuela para formar los recursos humanos que necesita su país, y resaltó el papel de la asesoría de la isla para el "diseño e implementación" del nuevo programa sanitario.

En el área deportiva, repasó la marcha del acuerdo conjunto suscrito en mayo pasado. Las autoridades salvadoreñas promueven aumentar la cifra de entrenadores cubanos de boxeo, lucha, balonmano y tenis en el país centroamericano.
No obstante, las relaciones políticas es la parte dulce del pastel. Funes se reunió durante dos horas con R. Castro. Al General le trasmitió su interés en "estrechar" las relaciones políticas y envió a F. Castro un mensaje de "afecto", "acompañamiento" y "pronto restablecimiento".

En el escenario salvadoreño, la retórica “funesta” se apreció de diferente forma. Armando Calderón Sol, ex Presidente de El Salvador, señaló en entrevista para Juana Isa, de Radio Martí, que el viaje no tiene ninguna importancia, porque Cuba no tiene nada que aportar. “Fue a Cuba por un mandato del FMLN, una organización dominada por el Partido Comunista”, señaló. “La deuda a pagar a que refiere Funes, no es del pueblo salvadoreño, es del FMLN, por la ayuda que recibió durante la guerra. No creo que la visita a la isla tenga mayor costo político hacia el interior de El Salvador, porque no tiene trascendencia e importancia. La izquierda y sus medios de comunicación hacen de Cuba un panteón de los izquierdosos, pero nada más”, concluyó.

Para la misma periodista, Facundo Guardado, ex comandante del FMLN y dirigente socialdemócrata, apuntó. “No creo que trascienda para nadie (la visita de Funes a Cuba), la discusión está más en el simbolismo. No hay posibilidades de intercambio comercial. Además, Funes fue conminado por los miembros de su partido a visitar la isla. Ese viaje ni le beneficiará ni perjudicará al interior de la política salvadoreña. A Funes se le reconoce por su moderación en política exterior y su distancia de Chávez y del discurso antiimperialista”.

Para los cubanos, la “funesta” visita de Mauricio es una más en la larga lista de los tributos que la izquierda recalcitrante y presidencial latinoamericana rinde a los tiranos. El mensaje de afecto enviado a F. Castro es solo peccata minuta. Aquí vimos humillaciones más escandalosas. De las violaciones de los derechos humanos, la libertad económica y política, ni una palabra.

En tanto el ejecutivo salvadoreño salía de la isla, el Presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, saltó al país centroamericano a celebrar los 30 años de fundado el FMLN, y en la isla se conmemoraba el 80 aniversario del nacimiento de Shafik Handal en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Los pacatos medios de comunicación de la dictadura, le dedicaron amplios espacios.

El no-milagro
Por cierto, el sistema de comunicación de la dictadura tiene varias deudas con el pueblo cubano. Entre otras cosas, en 1969, no vimos el primer paso del hombre en la luna, ejecutado por astronautas norteamericanos. En 1984 y 1988 nos perdimos las olimpiadas de Los Ángeles y Seúl. La caída del Muro de Berlín en 1989 la supimos de oídas.

Ahora, el rescate de los mineros chilenos es insignificante al lado de los agoreros apocalípticos de F. Castro y su lectura a medias de un libro de Bob Woodward, sobre la política exterior norteamericana que nunca podremos leer en nuestras manos.

El rescate de los mineros, apuntado por muchos medios como un milagro, es más bien el resultado de políticas bien establecidas de un Estado eficiente interesado en proteger a sus ciudadanos. El ejecutivo del Presidente Sebastián Piñera dio muestras de eficiencia, discreción en la información y de manejar todas las cartas para salvar a sus conciudadanos de una catástrofe.

Golpeado por un sismo desde el primer día de mandato, la presidencia del país sudamericano ajustó su maquinaria para salvar el incidente y en momentos de crisis mundial, dio la señal de sí se puede, lejos de la retórica populista.

Los chilenos convocaron a la mejor tecnología, maquinarias y operarios del mundo con la mayor humildad, con el único fin de salvar a sus hombres atrapados en el subsuelo a setecientos metros. Pero el asunto no queda ahí. El mismo Presidente Piñera afirmó que no habrá impunidad tras el accidente y que en Chile no se permitirá más el trabajo inhumano.

Con el resultado del rescate, el gobierno de Chile obtuvo un certificado de capacidad ejecutiva y destreza en el manejo de Crisis. El rescate de los 33 mineros es un ejemplo de pragmatismo y racionalidad.

aleagapesant@yahoo.es