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¿SOMOS O NO SOMOS?
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Adolfo Pablo Borrazá

Sagua la Grande, Villa Clara, 16 de enero de 1977. Graduado del Curso de Capacitación a Periodistas de la Universidad de la Florida.

adolfo_pablo@yahoo.com

 
Por Adolfo Pablo Borrazá
Publicado el 28/10/2010
 
Centro Habana, La Habana, 21 de octubre de 2010, (PD) ¡Somos o no somos, ay Dios ampárame! es el estribillo de una canción de la orquesta cubana Los Van Van, que en la isla es muy popular. En ella se hace referencia al poder sempiterno de los orishas.

Centro Habana, La Habana, 21 de octubre de 2010, (PD) ¡Somos o no somos, ay Dios ampárame! es el estribillo de una canción de la orquesta cubana Los Van Van, que en la isla es muy popular. En ella se hace referencia al poder sempiterno de los orishas.

Específicamente, la canción se centra en uno de los orishas más populares del panteón yoruba, Orula, santo adivino que se identifica con San Francisco de Asís del credo católico.

El pasado 4 de octubre se celebró el día de tan popular santo y muchos acudieron a casa del padrino para recibir bendiciones y ofrendar tributos a Orula. También para pedir que se solucionen sus problemas.

Por estos días un vecino celebra su aniversario de Ifá. Es un babalao jodedor y chévere que vive en Centro Habana. Sus ahijados lo visitan y a la vez le manifiestan sus inquietudes. A todos, Aldo les pide que se arrodillen a los pies del trono y le soliciten a Orula remedios para sus males.

Con tantas dificultades que existen hoy día imagino que el pobre santo no tenga tiempo de descansar. Incluso a mi vecino no lo salva el hecho de que sea babalao: también tiene serios problemas que Orula no ha podido resolverle.

Vive en un edificio declarado inhabitable e irreparable por las autoridades pertinentes, en riesgo constante de amanecer encima de sus vecinos de la planta baja y acabar con ellos. El mismo casi se muere cuando el baño colectivo se derrumbó en una hermosa mañana que terminó en el trágico accidente que casi lo llevó a las puertas de Ikú.
Desgraciadamente, Orula no pudo evitar aquello.

Ahora se encuentra desempleado y no tiene esperanza de encontrar trabajo. Cuando se “registró” con motivo de su cumpleaños de santo, Orula le aconsejó trabajar para prosperar. ¿Dónde? ¿Orula no sabe que el gobierno está enfrascado en botar gente de los trabajos? Desafortunadamente, Orula tampoco puede remediar eso.

El pobre babalao no ve luz en el horizonte. Las tinieblas arribaron a Cuba hace 50 años y ni Orula ni el panteón yoruba completo pueden hacer algo para que se haga el resplandor.

Al igual que Aldo, muchos son los sacerdotes de Ifá que saben de antemano que Orula no es la solución a los problemas suyos y de toda la nación. Si así fuera, hace tiempo que nos hubiéramos librado del régimen totalitario, el mayor culpable de la ineficacia de los santos.

Pero así y todo los babalawos están de pláceme, principalmente mi vecino, que en menos de 15 días le ha puesto a Orula lo que le gusta: velas, comida, ron, tabaco y dinero. Aunque el gesto no sea recíproco, Aldo espera que en un futuro las cosas vayan mejor. Dice que “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”.

Mientras tanto, ahijados y padrino bailan al son de la música, la alegría es contagiosa y me sumo a ella. Sólo que no me gusta estar de pedigüeño. Que pase lo que tenga que pasar, que para eso tenemos la protección de los santos ¿No es así, Orula? ¿Somos o no somos?

adolfo_pablo@yahoo.com
Foto: Adolfo Borrazá