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ODISEA POR UNA VIVIENDA DECOROSA
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Amarilis C Rey
Periodista independiente. amarilisrey@yahoo.com 
Por Amarilis C Rey
Publicado el 28/10/2010
 
Managua, La Habana, 28 de octubre de 2010, (PD). La familia de Alexei Hernández Torres lleva cuatro décadas empeñada en mejorar sus condiciones de vivienda. El hacinamiento y las goteras son los principales recuerdos que guarda Alexei de su niñez. Ahora, con cuarenta y cuatro años y cansado de acudir a las instancias del gobierno y de escuchar falsas promesas, afirma que ya no espera nada de esa revolución en la que un día sus padres creyeron.


Managua, La Habana, 28 de octubre de 2010, (PD). La familia de Alexei Hernández Torres lleva cuatro décadas empeñada en mejorar sus condiciones de vivienda. El hacinamiento y las goteras son los principales recuerdos que guarda Alexei de su niñez. Ahora, con cuarenta y cuatro años y cansado de acudir a las instancias del gobierno y de escuchar falsas promesas, afirma que ya no espera nada de esa revolución en la que un día sus padres creyeron.

“Mi padre, Domingo Hernández Guerra, era militante del Partido Comunista. Era dirigente de una zona agropecuaria. Cuando aquello vivíamos seis personas, mis cuatro hermanos y mis padres en un cuarto de cuatro por cuatro. Yo tenía un año y mi hermana mayor, seis. Debido a las malas condiciones del lugar y a la humedad por las filtraciones, padecí desde temprana edad de bronquitis asmática. Por esto, entre otros motivos, es que mi madre decide escribirle al entonces primer ministro Fidel Castro.”

Con cuño de la oficina del Primer Ministro, Alexei muestra la respuesta a la carta con fecha 8 de diciembre de 1967 de su madre, firmada por Celia Sánchez, la entonces secretaria del Consejo de Ministros y heroína de la Sierra Maestra.

La misiva expresa: “Créanos que comprendemos bien su situación cuando apela a nosotros para resolver el problema de la vivienda por los motivos que nos expone, pero no está en nuestras manos darle solución. No es posible interferir el sistema establecido para otorgarlas. En la medida que avance nuestra Revolución iremos resolviendo el grave problema de la vivienda en todo el país. El gobierno Revolucionario se esfuerza por aumentar la producción de materiales de fabricación con el propósito de satisfacer en el menor tiempo posible esa necesidad.”

“Así crecimos- recuerda Alexei – en aquel cuarto de un solar la calle 10 de Octubre, donde se nos echaban a perder los muebles debido al agua que les caía cuando llovía.

“Ya grandes-agrega- mi hermano logró, debido a otras cartas que se hicieron, que se nos diera el estatus de caso social y nos otorgaran un local. Cuando mi hermano fue a verlo se encontró que había otra familia que vivía allí. Entonces comenzó a reclamar al municipio de la Vivienda de 10 de Octubre, pero lo peloteaban constantemente. El resultado fue que nuestro expediente se perdió.”.

Narra Alexei que de tanto que escribieron, en 1993 fue un arquitecto a valorar la casa y determinó que el inmueble era inhabitable reparable. Pero asegura que ellos no tenían recursos para arreglar el cuarto.

“Por este motivo, un tiempo después, nos dan la condición de albergados y nos llevan para un albergue en Miraflores. El baño era común, los lavaderos estaban afuera, había que cargar el agua, había poca higiene y ninguna privacidad. Cuando mi madre se vio allí, en un sitio que no tenía condiciones, se sintió terriblemente mal.”

En el año 2000, las instalaciones de una antigua fábrica, en la barriada de Luyanó, que también estaba en mal estado, fueron acondicionadas para cuartos de vivienda. Para este sitio enviaron a esta familia. De ese lugar, dice no tiene tampoco buenos recuerdos.

“Sólo teníamos una cocina, un baño y un espacio, que cuando hicimos las divisiones, nos salieron dos cuartos. Así debíamos continuar. Mis hermanos ya estaban casados y con niños, en total éramos nueve personas. Es decir nos sacaron de Miraflores para darnos una casa y resultó que era otro albergue. Pero eso no fue todo.”

Dice en tono de impotencia: “Pero eso no fue todo. Cuando se le reclamó a la directora de Vivienda, Ileana Ledesma, la situación por la que estábamos pasando, en tono despótico le dijo a mi madre que ella no la había mandado a parir tanto.”

“Por fin, -dice- en 2007 (40 años después de la respuesta de Celia Sánchez) nos otorgan una casa con tres cuartos para las nueve personas. Tres años después falleció mi madre, producto de las malas condiciones y carencias que había enfrentado en su vida.”

Sus ojos se pierden, como si buscaran una respuesta a todas las vicisitudes y reacciona para concluir: “Ahora solo me queda hacer una pregunta: ¿quién hace cumplir las leyes en Cuba? He perdido la esperanza de tener una casa propia en este país. Quiero que todos conozcan de las arbitrariedades e injusticias que ha sufrido siempre nuestra familia. Son heridas que nunca podrán cerrarse.”

amarilisrey@yahoo.com