
El Vedado, La Habana, 28 de octubre de 2010, (PD) Gracias a los cambios cíclicos de la democracia, el último de los promotores del “diálogo crítico” con la dictadura, Miguel Moratinos abandonó la cartera de exteriores del gobierno español (antes lo hizo Louis Mitchel, Ministro de Cooperación de la Unión Europea).
No es de extrañar que los demócratas en la isla muestren su alegría. La caída de Moratinos y su sustitución por Trinidad Jiménez puede significar un cambio en la política española hacia Cuba, luego de seis años de desaciertos, que no los únicos. El ahora ex canciller desplegó diseños erráticos respecto a la isla, pero también hacia el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, la monarquía alauita en Marruecos, la sustitución presidencial en Honduras y el diferendo árabe-israelí en el Medio Oriente. Sirvió como martillo neumático para romper las estrategias políticas norteamericanas a nivel global y logró conflictivizar las relaciones de España con sus pares europeos en el marco de la Unión, al llevar a extremos el consenso continental sobre la Posición Común hacia la dictadura cubana.
El gran perdedor de la sustitución es el gobierno militar cubano, que pierde al último interlocutor válido a nivel internacional, pero sobre todo su Caballo de Troya en el seno de la Unión Europea. Moratinos despreció olímpicamente a las fuerzas prodemocráticas insulares. Sus mentiras y silencios en el seno de las instituciones políticas españolas indignaron a los demócratas cubanos. Su primer embajador en la isla, Carlos Alonso Zaldívar, fue el más detestable de los diplomáticos ibéricos en los más de cien años de relaciones políticas. Moratinos no tiene por que quejarse: puede aspirar a ser el peor de los cancilleres de toda la historia de España como Estado.

Su sustituta, Trinidad Jiménez tiene un pedigrí de conocimientos sobre la región. En 1998 se reunió con un grupo de demócratas en La Habana, adonde viajó como parte de una delegación del PSOE. En el año 2000, durante un congreso del PSOE, se enfrentó al General José (El Gallego) Fernández, por la presencia de un líder socialdemócrata cubano en el evento. En 2005 se enzarzó en una refriega verbal contra el jefe de la dictadura, tras la violenta represión contra opositores. El “Máximo” le amenazó con que tenían “muchas cosas en la mochila sobre esa señora”. Fue a recibir al aeropuerto al poeta desterrado y prisionero de la Primavera Negra Raúl Rivero. En 2007 viajó a Miami a reunirse con el exilio prodemocrático cubano para esclarecer ciertas precepciones erróneas sobre la política española hacia Cuba y los demócratas cubanos.
El cambio de cancilleres ibéricos, mas allá de la mutación nominal, implica la sustitución de un diplomático arabista por una política cuya trayectoria en las relaciones exteriores está vinculada a Latinoamérica, y eso puede tener peso a la hora de tomar decisiones.
La última gran derrota de Miguel Moratinos y la política que representó fue la elección de Guillermo (Coco) Fariñas al Premio Sajarov 2010. Un mazazo a las intenciones de levantar la Posición Común establecida en 1996, tras el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate y la ola represiva contra Concilio Cubano.
El Premio Sajarov
Los demócratas cubanos se sienten halagados por la atención que brinda el parlamento europeo a la situación política en la isla. El Parlamento Europeo entregó a demócratas cubanos tres veces el Premio Sajarov de la Libertad de Conciencia en los últimos ocho años. Primero fue el Proyecto Varela, en 2002, un esfuerzo movilizador sin precedentes con el fin de modificar por medios legales los mecanismos institucionales y avanzar a la democracia. En 2005, las Damas de Blanco fueron las reconocidas y con ellas la resistencia y la solidaridad convertida en paradigma. Ahora el Coco Fariñas, a quienes lo jodedores de La Chirusa, su barrio en Santa Clara, comienzan a decirle el Coco Sajarov.
El Coco es un ejemplo de sacrificio personal, precedido sin lugar a dudas por el martirologio de Orlando Zapata Tamayo, ejemplo que el mismo Fariñas reconoció en sus primeros comentarios tras recibir el premio.
El demócrata cubano se impuso esta vez a dos importantes finalistas, la ONG israelí Breaking the silence y a la política etíope Birtukan Midekesa, con reconocido trabajo en sus áreas de influencia en la promoción de la libertad y el respeto de los derechos humanos
La adjudicación del Premio Sajarov al demócrata cubano se entendió por analistas internacionales como una señal del parlamento europeo antes de la reunión de análisis de las relaciones entre la UE y Cuba. A Estrasburgo su candidatura fue llevada por la centro derecha, en especial por el Partido Popular Europeo (PPE).
Según el diario El País, citando al eurodiputado José Salafranca, que propuso la candidatura del Coco, “Fariñas era un candidato ideal porque responde a las exigencias que comporta el Premio Sajarov: defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales, libertad de expresión y lucha por la democracia, con gran sacrificio personal. Creo que difícilmente podríamos encontrar un candidato más adecuado al espíritu y a la letra de lo que representa la figura de Andrei Sajarov.
Mientras, Catherine Ashton, la alta representante de la política exterior de la UE, destacó el impresionante valor con que el Coco defiende sus ideas y reiteró el llamamiento de la UE para que la dictadura libere a todos los presos políticos.
Sin embargo, no todos están de acuerdo con el premio al Coco. Fuentes del exilio señalan que Fariñas fue militar de las tropas cubanas destacadas en África, por lo que no debiera recibirlo. Mientras, algunos parlamentarios del Partido Socialista Obrero Español y un euro parlamentario de la española Izquierda Unida, condenaron a la Eurocámara por politizar la entrega del premio al entregárselo al candidato cubano.
El Parlamento Europeo condenó al gobierno cubano en cuatro resoluciones aprobadas en los últimos seis años, la ultima en el mes de febrero, a raíz de la muerte de Orlando Zapata, que para algunos es quien debió recibir el Premio Sajarov post mortem.
Y Bruno donde está… El gran perdedor de estos días es el canciller cubano Bruno Rodríguez, quien sigue con la cantaleta del levantamiento del embargo y la liberación de los espías presos en cárceles norteamericanas, cosas en las que el pueblo cubano no cree y probablemente él tampoco.
Pero las principales misiones planteadas por el “alto mando” parecen no serán cumplidas próximamente. En la segunda quincena de octubre, le colocaron las banderillas tres veces: El relevo de Moratinos, el único interlocutor valido a nivel internacional, empeñado por demás (cosa que ya no verá) en levantar la Posición Común de la UE, el Premio Sajarov para el Coco Fariñas y las declaraciones del Presidente norteamericano de no hacer cambios en la política hacia la isla hasta que la dictadura no dé señales claras de moverse hacia el respeto de las libertades ciudadanas.
Parecen ser motivos suficientes para que Bruno Rodríguez se tome unas vacaciones y deje a Abelardo Moreno asumir la cancillería.
Mientras, el contratista norteamericano Alan P. Gross cumplió el décimo mes preso en Villa Marista, sin cargos conocidos públicamente y nadie aclara a ciencia cierta a qué vino a la isla, porque la historia de la entrega de teléfonos y computadoras está por aclararse, sobre todo por lo “revolucionarias” que son las organizaciones judías dentro de la isla.
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