Lawton La Habana, 28 de octubre del 2010, (PD) “I would ask a favour also. Please to make everyone happy and to feel happy with all round the world bring those five Cubans” (sic).
Quien así suplicó al Presidente Mr.Barack Hussein Obama, fue la Sra. Alicia Alonso, que por lo mexicano de su gramática, se infiere que comenzó a tomar clases de Inglés Sin Barreras.
Esta misma señora, en abril del año 2003, apoyó con su firma la ejecución de tres jóvenes negros, por el solo delito de escapar de Castrolandia. A pesar de ese gesto “revolucionario”, el State Department se hace el esquimal y le otorga visa. ¡Cosas de gringos!
¿No será que se quiere reiniciar la funky diplomacy del ex -presidente James Carter cuando abrió con Castro una versión de la diplomacia ping-pong que Mr Nixon estrenara con Mao Zedong.
Los jazzistas del Lincoln Center, el American Ballet Theater, los coros episcopales, los raperos de Calle 13, la escultural Olga Tañon, (solo falta la porno-star Jenna Svenson), parecen ser el camino aconsejado por el asesor Mr. Joe Klein para llegar a las mentes y corazones del anciano dictador y su heredero. Como Mr. Klein no conoce a los Castro, creo oportuno aclararle algo.
En 50 años los Castro han recibido gestos de todo tipo por parte de los EE.UU: la traición de Bahía de Cochinos, el intento de JFK de reclutar a Castro, la Sección de Intereses en la Habana, la embajada “artística” de 1979. Esta rapport terminó en 1980 con un regalito de 135,000 marielitos -y eso que por entonces en Castrolandia se vivía mucho mejor que hoy. Después, para que no le dijeran malo, el republicano “anticastrista” Bush Jr. les vendió US$3,5 bn en alimentos. El gobierno actual eliminó las trabas a las remesas y el State Department otorga visas en ambas direcciones a cualquiera que le simpatice.
Aun así, Castro no da ni las gracias, por el contrario, aún encarcela, destierra, maltrata y acosa gente por solo hablar libremente. No olviden que Castro (el de verdad), es como el oso panda: aunque lo retraten a color, siempre sale en blanco y negro.
Ahora, el Aspirante advierte que hay que revisar los gastos de educación y salud porque son excesivos y no permiten balancear el déficit fiscal, como si Castrolandia fuera la Unión Europea o Azerbaiján..
Castrolandia recibe hoy más financiamiento que nunca. Por los tratados firmados con Chávez en octubre del 2002, en nueve años Castro (el de verdad) ha recibido no menos de US$95 bn. El 10% de esta cifra bastaría para dar una atención excelente en escuelas, guarderías, hospitales (almuerzo incluido), que evitaría incidentes como el de los enfermos muertos de hambre y frío en Mazorra el pasado mes de enero.
Claro que para saber el destino de estos billones, habría que conocer de hermenéutica mas que el Dr. Hans Georg Gadamer, cosa difícil en un país donde el tiempo se dedica a encontrar qué comer, con qué bañarse y cómo vestirse.
Los ingresos petroleros netos venezolanos ascienden en 10 años, fluctuaciones de precios aparte, a cerca US$470,2 bn. Eso es mucho dinero y como Castro (el de verdad) es el bienamado, puede gastar sin miedo.
Para los que creen, que la bancada opositora venezolana puede obstruir en algo los tratados petroleros, déjenme aclararles. Estos tratados fueron aprobados por el mismo parlamento que esta oposición entregó a Chávez en la anterior legislatura al ir a un abstencionismo mediático, ¿recuerdan? Por ende, tienen que esperar hasta las elecciones generales del 2013 o dar un golpe de estado.
En Castrolandia, según el aspirante, no hay dinero para pagar a medio millón de obreros, no hay combustible para el transporte popular, no hay leche para los niños y los locos en Mazorra se mueren de hambre y sin medicinas por culpa de los EE.UU.
Según el pueblo, sobra dinero para pagar policías, hay comida en los cuarteles, medicinas en el CIMEQ y combustibles para los tanques de guerra y los coches patrulleros.
Si los Castro cesantean trabajadores, reducen gastos y afectan servicios innecesariamente, puede ser que preparen una situación límite como la de agosto de 1994, lo que obligaría a un número incalculable de cubanos a preparar las balsas y al gobierno norteamericano a optar por rechazar o recibir no menos de 800,000 cubanos.
Castro conoce bien a los demócratas, nunca lo haría con una Administración republicana: juega con la cadena, no con el mono.
Desde que en 1990 desaparecieron los soviéticos, Castro, no el clon, ha preparado la piedra angular de su política exterior. ¿Cuál es? Elemental, el embargo, ese que Zapatero ataca y que conmueve a la Sra. Khan (de Amnistía Internacional), al Caucus negro y al resto de los fellow travelers.
¿El camino real a los Castro? Cito al demócrata Bill Clinton: “It’s economics, stupid”.
Los hechos están a la vista. Lamento no tener amigos que lleven este artículo a la bandeja del Sr.Presidente Obama. Anyway, Mr President, do yourself a big favour, read this.
paulino.alfonso @yahoo.com