¿A quién le importa que Cuba deje atrás el legado castrista y se incorpore al concierto de las naciones libres y democráticas? Ciertamente no a los miembros de la élite o a esos que se sienten beneficiados por esta. ¿Pero serán únicamente estos a los que la transición democrática puede perjudicarles en sus intereses?
Si Cuba alcanzara la libertad en la conclusión de este año 2010, ¿en qué condición quedaría el mercado turístico caribeño digamos en 2015 o 2016? ¿Perjudicaría a Cancún o a la República Dominicana una Cuba libre y próspera, en competencia leal por mercados de turismo? ¿Sería soportable para Miami una Cuba reconstruida por cubanos en un plazo digamos de veinte años? ¿Ha pensado alguien como afectará la economía e intereses de algunos, allá en el Norte, ese día en que cruceros de placer toquen Varadero, La Habana, Guardalavaca o los cayos de la costa Norte cubana?
Si Cuba es libre: ¿Qué pasará con los sesudos que desde Washington promueven lo peor de Cuba en nombre de la lucha ‘por restaurar la democracia’? ¿Qué pasará cuando no haya fondos que dedicar al restablecimiento de la democracia en Cuba? ¿Qué pasará con los que chupan de esa teta desde Cuba, desde Europa y desde el mundo? ¿Qué pasará con los inversionistas europeos y mayoritariamente españoles que lucran con el sudor y el esfuerzo de los trabajadores cubanos, a quienes pagan con salarios miserables que ocultan al escrutinio de la Organización Mundial del Trabajo?¿Qué pasará con sus hoteles y sus negocios corporativos?
Todo parece indicar que la respuesta a la pregunta es conocida por todos. Cuba importa a los cubanos. A los de adentro, y a los muchos que desde afuera, la sufren en la nostalgia. Nunca, para los que representa un medio de vida, sino para los que la sienten como el único y supremo sentido de la existencia.
¿Se logrará pasar por encima de tantos intereses? ¿Será mejor esperar que blandamente, los castristas ‘cansados’ y ‘generosos’ nos devuelvan la libertad? ¿Debemos rezar, asistir a misa y agradecer al gobierno y los intereses de España su no solicitada intervención? ¿Debemos alegrarnos y esperar a que el régimen militar complete la limpieza social y política que lleva adelante con el auxilio de la iglesia, su cardenal y de España?
La pregunta sigue en el aire, aún y cuando las democracias de Europa recientemente hayan decidido mantener la Posición Común: ¿A quién le importa Cuba y le duele verdaderamente?
PD