Managua, La Habana, noviembre 11 de 2010 (PD) Violencia, irresponsabilidad, indiferencia, e indisciplina, es lo que caracteriza a una gran parte de la sociedad cubana. Por más que los medios, todos al servicio del gobierno, traten de disfrazar la realidad, los hechos hablan por sí solos.
En Santiago de las Vegas, un poblado del municipio Boyeros, el pasado 28 de octubre vecinos de esa comunidad afirman haber pasado el susto de sus vidas, cuando después de efectuada una reparación eléctrica, los cables comenzaron a repartir candela en todas direcciones.
“Fue en las calles tres, cuatro y seis. Unos días antes, inusualmente, nos habían anunciado que iban a arreglar los problemas eléctricos para mejorar el servicio.” Cuenta Pedro, vecino del lugar.
“Las reparaciones se llevaron a cabo el jueves 28; aproximadamente a las nueve de la mañana, nos quitaron la corriente. Según explicaron a algunas personas que se acercaron a los operarios, el objetivo era poner nuevos postes eléctricos y nuevos cables. Los trabajadores de la compañía con sus carros, inundaron las calles para hacer el arreglo.”
Sin embargo Cecilia, otra residente del lugar, observó la peculiar forma de trabajar de estos empleados de la Empresa Eléctrica. “Me fijé que trabajaban muy alegres,-comenta- se pasaban unos botellitas que después pude comprobar que era ron. Se metían con cuanta mujer les pasaba cerca. Así se subían en los postes, se les caían los cables de las manos y los subían de nuevo. Se veía que trabajaban a lo loco, sin importarles para nada lo que hacían, un trabajo tan peligroso e importante. En ese ajetreo trascurrió casi todo el día.”
Afirman otros vecinos que a las cuatro de la tarde los técnicos dieron por concluido el trabajo y diez minutos después, cuando se restableció el servicio eléctrico, fue que verdaderamente se vieron los resultados.
“Pocos minutos después de llegar la electricidad, comenzaron las explosiones. Se quemaban los cables que iban para las casas. En la calle cuatro se quemaron nueve relojes contadores”, contó Olga, residente de la calle 6. Y agregó: “Los cables interiores también cogieron candela y muchas personas se vieron afectadas. En la calle cuatro algunas casas tenían alto voltaje. Sus habitantes no podían tocar las paredes de sus casas pues les cogía la electricidad. Una muchacha que se estaba bañando comenzó a sentir que el sitio estaba lleno de corriente y salió dando gritos del baño.”

Todos coinciden en que a las nueve de la noche apareció el camión de la guardia de la Empresa Eléctrica y todos los vecinos fueron disgustados a reclamar por el mal trabajo que habían realizado.
“No hemos cogido candela de milagro. Desde las cuatro de la tarde hasta las nueve de la noche con este problema y ahora desconectan todo y sabe Dios cuando se resuelva y tendremos corriente de nuevo”, se quejaba en voz alta un señor residente de la zona afectada.
Cuentan que al parecer uno de los teléfonos de las casas afectadas tuvo una interferencia y comenzó a sonar. Como la casa estaba vacía, el timbre duró por varias horas. Entonces los allí presentes, de manera jocosa, exclamaban que aquel llamado era la alarma por todo lo que les ocurría.
Algunos vecinos alegan que muchos equipos electrodomésticos se quemaron y otros resultaron dañados. Que a las 24 horas del accidente aun no tenían restablecido el servicio. Que en el sitio se personaron dirigentes del Poder Popular y jefes de los operarios. Pero que al final, todo en este país se resuelve con justificaciones y mentiras.
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