El Vedado, La Habana, 11 de noviembre de 2010, (PD) Veinte años después de la caída del Muro de Berlín y la implosión del sistema de estados del socialismo policial, según la definición del escritor Jorge Edwards en su reconocido libro Persona non grata, visita la isla un altísimo cargo militar de la monarquía norcoreana.
El Vicemariscal Ri Yong Ho, Jefe del Estado Mayor General, se paseó por la capital, agasajado hasta por el General-Presidente. La visita, con una amplia cobertura mediática, incluyó recorridos por una gran unidad del Ejercito Occidental, la escuela de Cadetes Interarmas Antonio Maceo y el edificio central del MINFAR. El asiático siempre fue acompañado por su homólogo, el General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera. Además, la agenda incluyó un intercambio de medallas anodinas y seguramente algún buen brindis.
¿A qué viene a la isla semejante personaje y por qué se gasta el exiguo presupuesto del Estado en semejante visitante?
Ante todo, recordemos que en los últimos meses Pyongyang, la capital de la República Popular Democrática de Corea, fue visitada por López Miera, el canciller Bruno Rodríguez y algunos otros altos funcionarios, fuera de la mirada de los obedientes medios de comunicación del Partido Comunista, por lo que esta visita podría considerarse reciprocidad.
¿Pero de qué pueden hablar nuestros burócratas uniformados con sus iguales norcoreanos? Dos países con un intercambio comercial igual a cero, poca incidencia en sus áreas geográficas más allá de los miedos que despiertan por sus descabelladas políticas internacionales o la recepción del repudio común por la violación de la carta universal de los derechos humanos. ¡Ah! Y por contribuir a dividir sus naciones.
Tampoco conversarían sobre mecanismos de sucesión, porque la imposición de alguien como el motolito hijo de Kim Jong Il, en la Cuba post-Castro sería impensable. Asimismo, si el pueblo norcoreano, más miserable y reprimido que el nuestro, pudiera visitarnos, se encontrarían en el paraíso terrenal.
El intercambio de visitas de estos funcionarios aplica la teoría del placebo. El sistema se sostiene en la creencia de que con tales amigos, las cosas no tienen por qué cambiar. Mientras, el General Presidente observando de reojo a la comunidad democrática, debe decirse para sus adentros ¡A mi no me miren, Corea del Norte está peor!
EL PLACEBO VIAJA A CANADÁ
Los académicos comunistas cubanos son dogmaticos y exegetas, aunque sean profesores universitarios o investigadores. Tienen tal falta de objetividad en sus análisis, de honestidad intelectual, miedo al poder que los corrompe y a perder sus minúsculas prebendas, que no es justo llamarlos académicos.
Un mes antes de la visita del Ri a La Habana, partió hacia Canadá una delegación de esos “científicos comunistas”, encabezada por el funcionario Ramón Sánchez Noda, a participar en el Congreso de la Asociación de Estudios sobre América Latina (LASA), que centró la atención en los debates del tema Cuba, su realidad y los nexos con su entorno.
LASA 2010 fue un mega evento que reunió en Toronto a casi cinco mil estudiosos del tema latinoamericano y caribeño y donde se presentaron unas mil ponencias y tesis sobre una amplia diversidad de tópicos en varios cientos de paneles, talleres y conferencias.
Desde La Habana viajaron 80 “especialistas en ciencias sociales”, con el rol (so pena de bajarlos del avión y no volver a salir de la isla) de llevar la visión oficial de la tiranía a académicos de Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina, Ecuador, y de otros países latinoamericanos, del Caribe, Europa y Asia.
De la tendencia del evento dan crédito las palabras del profesor y organizador John Coatsworth: "No se puede negar el extraordinario interés que existe en el experimento socialista en Cuba y en su política exterior independiente y soberana”.
Según los medios de prensa internacionales, el conflicto entre Cuba y Estados Unidos, sus efectos y perspectivas, centraron la atención de los debates, pero también se deliberó sobre tópicos, como aspectos de nuestra historia, economía, religión, cultura, cine, teatro y sociedad.
El Centro David Rockefeller para Estudios Latinoamericanos y la Universidad de Harvard propuso el tema "Debatiendo las relaciones Cuba-Estados Unidos: ¿Jugamos pelota?". También hubo un panel sobre "Calidad de la Educación Superior: Retos y Perspectivas en Época de Crisis" o "La Sociedad Cubana y la Crisis Global: Impactos, estrategias y perspectivas".
No creo que se hablara de la crisis del modelo cubano tan bien expuesto por F. Castro cuando dijo lo que dijo. Sin embargo, la tarea más importante según el funcionario Sánchez Noda fue la presentación del libro "La Victoria Estratégica", del mismo señor. Según se dice, fue presentado sin mayor interés en el local de un pequeño sindicato metalúrgico canadiense.
La gran plantada fue la bloguera Yoani Sánchez, también invitada al evento, pero como desentonaba en la foto, fue dejada en la isla, sin más explicaciones. La izquierda académica continental, tan rabiosa en algunas circunstancias, prefiere obviar el tema. Le interesa más mirarse el ombligo y la tolerancia con la dictadura. Creen que de esa manera conocen la realidad insular.
¡OH JERUSALÉN!
Nadie aclara qué hacia el contratista norteamericano Alan P. Gross en la isla, cuando fue detenido por la policía política. Con lo comunista e intolerante que son las organizaciones judías cubanas, mantengo dudas sobre el origen de su presencia en la isla y la supuesta entrega de tecnología de punta a esa comunidad.
A pesar de eso, en una de sus reflexiones, F. Castro declaró que Israel tiene derecho a existir como Estado judío y criticó al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, por negar la existencia del Holocausto. Las declaraciones del ex mandatario sorprendieron, por ser hipercrítico con Israel (a quien acusa de los males terrenales) y apoyar a los movimientos terroristas árabes, en especial a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y a su difunto y corrupto líder Yasser Arafat.
Ni cortos ni perezosos, con las nuevas buenas, los israelíes recogieron el guante y el presidente, Simón Pérez, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, lo elogiaron. Además, el presidente israelí le envió una carta personal agradeciéndole sus comentarios, que dijo inesperados, mientras Netanyahu apuntó que las palabras de Castro mostraban un "profundo conocimiento de la historia del pueblo y del Estado judío".
Inmediatamente salieron las especulaciones sobre la posibilidad del restablecimiento de relaciones entre La Habana y Jerusalén, sobre todo por los diplomáticos y comparativos comentarios del presidente israelí hacia la isla caribeña. El tono subió de nivel cuando en un reciente artículo en el diario Juventud Rebelde, nuevamente se volcaban palabras elogiosas sobre el estado de Israel y hasta el más anti judío de los comentaristas oficiales de la Mesa Redonda, Dufflar Amel, moderó sus palabras contra la Estrella de David.
Un ex diplomático cubano que sirvió durante varios años en el Cairo, Egipto, descartó la posibilidad del restablecimiento de relaciones entre los dos países debido a que al gobierno cubano nunca le interesó esa relación, por su interés en el peso político internacional de la comunidad árabe. “En varias oportunidades los diplomáticos israelíes establecieron contacto con nosotros y nosotros esperamos recibir instrucciones de La Habana. Pero nunca llegaron”, explicó.
¿Tendremos relaciones diplomáticas con Israel? ¿Es Alan P. Gross una carta judía o norteamericana? Ese es el problema del placebo, que no se logra identificar el mal ni su solución.
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