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POR SI ALGUIEN QUIERE CAMBIAR
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Adolfo Pablo Borrazá

Sagua la Grande, Villa Clara, 16 de enero de 1977. Graduado del Curso de Capacitación a Periodistas de la Universidad de la Florida.

adolfo_pablo@yahoo.com

 
Por Adolfo Pablo Borrazá
Publicado el 11/11/2010
 
Centro Habana, La Habana, 11 de noviembre de 2010 (PD) Desde niño, siempre escuché decir a los adultos que podían viajar a Miami que en el capitalismo te cobran hasta la sonrisa. También que “allá todo está inventado”. Uno llegaba a la conclusión de que el sistema socialista era, al menos en parte, mucho mejor.

El régimen cubano se ha encargado de que los cubanos crean eso. Las gratuidades que ofrece en la salud y la educación son los únicos argumentos que tienen para defender su hipótesis.

Es cierto que en los países desarrollados todo se paga y el costo de la vida sube cada día más, pero se sabe que con un empleo la persona puede vivir como un ser humano, con todas las necesidades básicas razonablemente aseguradas. Sin embargo, en el país donde gobiernan los encargados de distribuir las mentiras y el miedo para asegurar su poder, no sucede igual.

Centro Habana, La Habana, 11 de noviembre de 2010 (PD) Desde niño, siempre escuché decir a los adultos que podían viajar a Miami que en el capitalismo te cobran hasta la sonrisa. También que “allá todo está inventado”. Uno llegaba a la conclusión de que el sistema socialista era, al menos en parte, mucho mejor.

El régimen cubano se ha encargado de que los cubanos crean eso. Las gratuidades que ofrece en la salud y la educación son los únicos argumentos que tienen para defender su hipótesis.

Es cierto que en los países desarrollados todo se paga y el costo de la vida sube cada día más, pero se sabe que con un empleo la persona puede vivir como un ser humano, con todas las necesidades básicas razonablemente aseguradas. Sin embargo, en el país donde gobiernan los encargados de distribuir las mentiras y el miedo para asegurar su poder, no sucede igual.

Recientemente el General Presidente refirió que “hay que quitarse la noción de que Cuba es el único país del mundo que se puede vivir sin trabajar”. No sé a qué le llama el Castro menor “vivir”, porque si se refiere a la vida que llevan los cubanos, es evidente que Raúl Castro es bastante exagerado.

Los cubanos que viven en Ecuador desmienten a los que los acusan de no querer trabajar. La economía de Ecuador ha crecido gracias a los cubanos. Dijo recientemente un alto funcionario del gobierno ecuatoriano que había que pensar muy bien lo que se hacía con ellos, refiriéndose a la revisión de matrimonios falsos que lleva a cabo la Fiscalía General.

Paralelamente existe otro lugar que contradice la retórica del General Raúl Castro: Miami. Una ciudad antiguamente pantanosa que a partir de la llegada de los cubanos a principios de la década del 60 se ha desarrollado hasta el punto de que hoy la llaman “la Capital de las Américas”.

El cubano es creativo y trabajador por naturaleza, pero el régimen, con su retranca y su miedo a perder el poder, no permite que desarrolle su iniciativa.

Cuba es una nación bastante cara por cierto. El producto más simple cuesta 10 veces más que en cualquier país desarrollado. Lo más curioso es que a pesar del bloqueo, en el mercado negro se puede encontrar de todo, desde marihuana hasta Viagra. La economía cubana es una de las últimas del hemisferio occidental. El salario promedio es de unos 350 pesos (unos 12 CUC). ¿Se imaginan si cobraran los tan cacareados logros revolucionarios de la salud y la educación? ¡Por favor!

Con las nuevas actividades de trabajo por cuentas propia que salieron para aplacar los ánimos de la gente tras los despidos masivos, el régimen pretende desarrollar la economía que ellos destruyeron con su obstinación. Pero algo dejan ver a las claras esas actividades y es que, aunque ganes una miseria, a partir de ahora en Cuba el gobierno va a cobrar hasta la mierda que cagas.

Si a falta de “jama” y libertad, me quieren engañar con un sistema mucho mejor que el despiadado y cruel capitalismo para darme educación y salud gratis, no, gracias, prefiero uno que me cobre la sonrisa pero en el que mis dientes se vean limpios y relucientes y pueda comer carne con ellos. Si alguien quiere cambiar su capitalismo por mi “barato” socialismo, estoy encantado de hacer el trueque. Pero con una condición: que sea sin derecho a quejas ni a devolución si hay arrepentimiento, ¿OK?
adolfo_pablo@yahoo.com