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NI CONCORDATOS, NI TIRANOS, NI PAPA, NI HOSTIAS
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Julio Antonio Aleaga Pesant
Periodista independiente. aleagapesant@yahoo.es  
Por Julio Antonio Aleaga Pesant
Publicado el 18/11/2010
 
El Vedado, La Habana, 18 de noviembre de 2010, (PD) Mientras en La Habana, el General Presidente R. Castro participaba en la inauguración de los nuevos edificios del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, la sociedad española le daba un soberano parón al Papa Benedicto XVI.

En Cataluña y Galicia, los manifestantes salieron a la Calle con el lema “¡Yo no te espero!” y “Ni Papa, ni hostias”. Personas de todas las edades, incluso familias con niños y perros, marcharon pacíficamente en Barcelona y Santiago de Compostela. La intención de la movilización fue “mostrar el pluralismo de la sociedad”, pero sobre todo “hacer evidente la diversidad de morales”.

El Vedado, La Habana, 18 de noviembre de 2010, (PD) Mientras en La Habana, el General Presidente R. Castro participaba en la inauguración de los nuevos edificios del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, la sociedad española le daba un soberano parón al Papa Benedicto XVI.

En Cataluña y Galicia, los manifestantes salieron a la Calle con el lema “¡Yo no te espero!” y “Ni Papa, ni hostias”. Personas de todas las edades, incluso familias con niños y perros, marcharon pacíficamente en Barcelona y Santiago de Compostela. La intención de la movilización fue “mostrar el pluralismo de la sociedad”, pero sobre todo “hacer evidente la diversidad de morales”.

Los edificios del nuevo seminario católico en Cuba, inaugurados por Castro, se encuentran en un lugar no precisado a 17 kilómetros al este de la capital. La inusual presencia del General Presidente y las loas dadas a él y su hermano por la jerarquía católica, indica a qué apostaba el Cardenal de La Habana, al convertirse en vocero de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios (DEP) del Ministerio del Interior. Hacen pensar en un concordato entre el Vaticano y el gobierno comunista.

Técnicamente, el Concordato es un convenio entre la potestad eclesiástica (la Santa Sede), y la potestad civil (el gobierno) para regular las relaciones entre ambas en materias de competencia. Se considera incompatible con los principios de separación de Iglesia y Estado, por atentar contra la soberanía territorial exclusiva de éste. Pero hay cuestiones de orden religioso que interesan al Estado y que exigen el entendimiento con la Iglesia, por eso estuvieron tan en boga en el siglo XIX y XX. El Concordato posee un carácter jurídico análogo al de cualquier tratado internacional.

En las protestas en España contra la visita de Benedicto XVI, los lemas mas repetidos en pancartas y pegatinas eran “Niños, venid, de los curas huid” y otro que rezaba “Cerrar Vaticano, Guantánamo moral”, mientras que un tercero era el mencionado “Ni Papa, ni hostias”. Más allá, un gran cartelón denuncia que “la Iglesia cometió crímenes de lesa humanidad en el Estado español, contra republicanos y antifascistas”. Esto indica la extensión del pensamiento laico en la antigua y conservadora España.

El extraño acercamiento entre el gobierno cubano y la elite católica, puede ser visto como un acto pragmático entre dos “grupos de poder”, donde la debilidad no reconocida de uno permite usar de comodín al segundo para legitimar acciones imprescindibles para modernizar al Estado insular. La libertad-destierro de un grupo de presos políticos es sólo la parte visible de un entendimiento entre la monarquía de los Castro Ruz, a partir, sin lugar a dudas, de una visión subjetiva (la católica infancia de los Castro) y la incapacidad para asumir el liderazgo de las acciones para modernizar el Estado.

En Barcelona, las acciones anti Papa culminaban con la lectura del manifiesto “¡En defensa de la laicidad”!, en el que se denunciaba que “muchas leyes de nuestro ordenamiento jurídico están pensadas para favorecer a la religión y las confesiones religiosas, (...) un conjunto de leyes que están específicamente diseñadas para favorecer la iglesia católica.”

Entre los discursos más controvertidos durante la inauguración de la sede del nuevo seminario, estuvo el del político comunista Eusebio Leal, quien afirmó que iglesia y patria tienen el mismo objetivo. Confundió sin lugar a dudas el interés corporativo de la iglesia católica con los del Estado laico, y sobrevaloró pensadamente el papel de los católicos en la realidad nacional, luego de juntar sus armas contra los demócratas. Además obvió el rol social de las iglesias protestantes y de los cultos sincréticos, quienes avanzaron enérgicamente en los últimos veinte años en la isla.

Los protestantes ibéricos, la mayoría jóvenes, leyeron manifiestos donde pusieron de relieve su oposición a la visita del Papa. Consideraron que el Papa es el “representante de una secta que indujo a los mayores crímenes contra la humanidad y que además se obstina en negar el pensamiento libre, la lógica y la razón y que vive aún en el oscurantismo moral y financiero”.
A la protesta se sumaron 300 personas que provenían de otra, celebrada poco antes en la Plaza Universidad, donde feministas protestaron contra la visita del Papa, al que colectivos homosexuales recibieron durante su recorrido hasta el templo de la Sagrada Familia con una “besada”, besándose a su paso.

En Cuba, la inauguración del seminario estuvo marcada por una nutrida presencia de agentes secretos, de la seguridad del General Presidente, mucho más visible que la de su hermano. El pueblo católico no fue invitado al acto supremo de la gestión del conocimiento clerical.

Acostumbrado a la discriminación de la sociedad, el gobierno, aliado con la iglesia católica, trata de desarrollar un catolicismo-nacionalismo incomprensible para la ciudadanía.

Por lo pronto, y sin que lo pueda decir en alta voz, el cubano no quiere ni Concordato, ni tiranos, ni Papa, ni hostias. Más bien prefiere democracia, libertad de información y mercado.
aleagapesant@yahoo.es