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LOS CAMBIOS QUE NECESITAMOS
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Amarilis C Rey
Periodista independiente. amarilisrey@yahoo.com 
Por Amarilis C Rey
Publicado el 25/11/2010
 
Managua, La Habana, 25 de noviembre de 2010 (PD) Por decenios, el sistema que gobierna a Cuba ha tratado de construir una sociedad uniforme. Para esto, ha impuesto formas de credo, ideología y economía, de las que muchos han preferido escapar y otros adoptar escaramuzas en sus vidas que les permitan aparentar una cosa y realmente sentir otra.

El Estado unipartidista al convertir en sus súbditos a las masas, rastrea minuciosamente cualquier síntoma de inconformidad o rebeldía y atribuye el calificativo de enemigo a todo el que manifieste un comportamiento diferente al establecido. Persecución, años de cárcel y marginación absoluta en el mejor de los casos, es el destino que les espera a quienes en Cuba pretendan cambiar esa línea oficial que ya se extiende por más de medio siglo.

Managua, La Habana, 25 de noviembre de 2010 (PD) Por decenios, el sistema que gobierna a Cuba ha tratado de construir una sociedad uniforme. Para esto, ha impuesto formas de credo, ideología y economía, de las que muchos han preferido escapar y otros adoptar escaramuzas en sus vidas que les permitan aparentar una cosa y realmente sentir otra.

El Estado unipartidista al convertir en sus súbditos a las masas, rastrea minuciosamente cualquier síntoma de inconformidad o rebeldía y atribuye el calificativo de enemigo a todo el que manifieste un comportamiento diferente al establecido. Persecución, años de cárcel y marginación absoluta en el mejor de los casos, es el destino que les espera a quienes en Cuba pretendan cambiar esa línea oficial que ya se extiende por más de medio siglo.

La realidad es que esa conducta, en la práctica, demuestra que nos encontramos ante una sociedad maltrecha, mal herida, pero que aun tiene salvación si se logran restablecer los valores perdidos.

En el año 2005, el entonces gobernante Fidel Castro durante un discurso en la Universidad de La Habana, aseguró que la corrupción podría dar al traste con la “Revolución.”

Este 17 de noviembre los medios conmemoraron el quinto aniversario de esa alocución, calificándola de “histórica”. Sin embargo, el flagelo de la corrupción asola la sociedad cubana, principalmente en las mismas entidades gubernamentales.

Algunos opinan que el régimen está atrapado en su misma concepción absolutista, porque al buscar siempre personas incondicionales para desarrollar cualquier puesto de confiabilidad, se ha convertido en una especie de mafia en la que se tapan unos a otros, todas sus faltas. Y casi nada sale a la luz pública, que es lo que podría frenar todas las inmoralidades que practican.

Es por esto, en parte, que la prensa independiente ha sido tan difamada y mal vista, porque durante años ha señalado las maculas sociales que encuentran buen caldo de cultivo en las diferentes esferas de la vida cubana.

Los actos de repudio, orientados por el Estado contra las Damas de Blanco y sectores de la oposición, alientan la violencia dentro de una población cada vez más violenta e indisciplinada.

Ya la norma es que dos jóvenes se ataquen con armas blancas y algunos de ellos resulten heridos o muertos durante las riña, que la mayoría de las veces son por cuestiones intrascendentes. La alta población penal está, en su inmensa mayoría, formada por jóvenes.

En su afán por barrer con todos los vestigios de lo que llamaron “moral burguesa”, se desterraron todas las reglas de convivencia y urbanidad e impulsaron un descalabro que amenaza con sepultarlo todo.

En la opinión de algunos muy preocupados por esta época que nos ha tocado afrontar, hoy Cuba necesita con urgencia un cambio para evitar que la nación se siga desgarrando internamente.

Se sabe que todo debe cambiar a través de quienes sienten esa necesidad. Pero la situación en que el sistema económico y político imperante ha llevado a la nación impide que ocurra, porque hay graves carencias espirituales y materiales. Y es bien conocido que se actúa de acuerdo a las necesidades con que se vive.
amarilisrey@yahoo.com
Foto: Amarilis C. Rey