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CIERRE EN PINZAS
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Julio Antonio Aleaga Pesant
Periodista independiente. aleagapesant@yahoo.es  
Por Julio Antonio Aleaga Pesant
Publicado el 25/11/2010
 
El Vedado, La Habana, 25 de noviembre de 2010, (PD) Como fina pieza diplomática, atracó en la rada habanera el HMS Manchester, en la víspera del aniversario 491 de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana.

Acudieron a recibirlo la embajadora británica, Diane Melrose y el Capitán de Navío José Piñero Loredo.

La primera actividad de los visitantes, encabezados por el Capitán de Fragata Rex Cox fue una visita de cortesía al jefe de la Marina de Guerra Revolucionaria (MGR), Contra Almirante Carlos Alfonso Duque Ramos, en la sede de la Dirección de Relaciones Exteriores del Ministerio de las Fuerzas Armadas.

Al lado de los jóvenes, sonrientes y atléticos oficiales británicos, sus homólogos cubanos se ven viejos, serios, cansados, panzudos y regordetes.

El Vedado, La Habana, 25 de noviembre de 2010, (PD) Como fina pieza diplomática, atracó en la rada habanera el HMS Manchester, en la víspera del aniversario 491 de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana.

Acudieron a recibirlo la embajadora británica, Diane Melrose y el Capitán de Navío José Piñero Loredo.

La primera actividad de los visitantes, encabezados por el Capitán de Fragata Rex Cox fue una visita de cortesía al jefe de la Marina de Guerra Revolucionaria (MGR), Contra Almirante Carlos Alfonso Duque Ramos, en la sede de la Dirección de Relaciones Exteriores del Ministerio de las Fuerzas Armadas.

Al lado de los jóvenes, sonrientes y atléticos oficiales británicos, sus homólogos cubanos se ven viejos, serios, cansados, panzudos y regordetes.

La presencia de la Marina Real Británica en nuestra costa habla del trabajo del Foreing Office y en especial del trabajo de la señora Melrose, para mantener en paralelo varias agendas de trabajo, tanto con el poder político como con la sociedad civil y los grupos prodemocráticos.
Recordemos las hordas comunistas lanzadas contra Crist Simpson, durante una marcha por los derechos humanos en El Vedado, el 10 de diciembre de 2009. También de la poca divulgada cooperación contra el narcotráfico entre norteamericanos, ingleses y criollos.

Lejos están los tiempos en que el ejército inglés fue cerrado en pinzas por los tanques de Edwin Rommel en las belgas playas de Dunquerque. Los historiadores no se ponen de acuerdo en las razones que tuvo Adolfo Hitler para contener la ofensiva que hubiera destruido a las Fuerzas Expedicionarias Británicas (FEB). Entre las enseñanzas de esa operación de rescate dirigida por el Vicealmirante Bertrand Ramsay, estuvo la operación de reconquista de las islas Falkland en el Atlántico Sur, tras la invasión argentina en 1982. Fue pura casualidad que el HMS Manchester, que acaba de visitar La Habana, no participara en la última gran operación combativa de la Royal Navy.

El cierre en pinzas es una de las estrategias de la guerra moderna. El paradigma de esa estrategia fue el ejército alemán en la II Guerra Mundial. El Mariscal Rommel, su más alto exponente. Pero no es sólo una estrategia de militares. Los políticos la usan también. El Secretario General de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, parece ser la próxima victima de esa maniobra, atenazado por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de Nicaragua, Daniel Ortega.

Como sabemos, Insulza durante su primer mandato como Secretario General de la OEA, apaciguó las resistencias al camino dictatorial emprendido por el teniente coronel golpista, a quien le debe el cargo. En su servilismo, propició la aprobación de la entrada de la dictadura cubana al seno de la institución panamericana en la reunión de Tegucigalpa de mayo de 2009 y se apuró en expulsar al gobierno de Honduras de la organización ante el cambio constitucional de gobierno.

La rebelión de la clase política hondureña contra las pretensiones reeleccionistas de Zelaya y la deposición del lacayo de Chávez en Tegucigalpa, creó las claves para una crisis mayor en la institución que preside el chileno, jalonada con fuerza por los países que integran la Alianza Bolivariana (ALBA) que buscan su desintegración y así evitar la incidencia de los poderosos países democráticos del norte (Canadá y Estados Unidos) en el desarrollo político del área.

Ahora la dificultad la crea Nicaragua, que posiciona tropas y realiza operaciones económicas dentro del territorio costarricense, en la rivera del Rio San Juan. El veredicto de la OEA fue la retirada de la tropa de ocupación y la promoción del dialogo directo entre las partes. A la decisión, Ortega respondió con desconocimiento del veredicto y la amenaza explícita de retirarse de la organización. Las declaraciones del embajador venezolano, Roy Chaderton, sobre el tema, en la sede de la organización, presagian la tendencia a la ruptura por esos dos países.

A lo anterior se suma las declaraciones facciosas del General en Jefe del ejército venezolano, Rangel, sobre desconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 2012. Las palabras del militar crearon un clima de incertidumbre en la clase política venezolana y en toda la sociedad. Los reclamos llegaron hasta el Secretario General, quien modosamente reclamó al gobierno venezolano sobre la importancia de mantener la institucionalidad. La vulgar reacción de Chávez no se hizo esperar. Llenó de epítetos al chileno y le sugirió que se guardara sus comentarios. Además lo acusó de complicidad en la sustitución presidencial de Zelaya en Honduras.

Los partidos democráticos nicaragüenses temen que la propuesta retirada de la OEA sea una trampa de Ortega para evitar la presencia de los observadores imparciales en las próximas elecciones presidenciales, donde aspira a reelegirse.

Ante la resolución de la OEA, el Comandante Sandinista subió la parada y acusó al gobierno de Costa Rica de estar bajo control del narcotráfico internacional. Lo mismo dijo de los gobiernos de México, Guatemala, Panamá y Colombia, países que observaron el tema y se constituyeron en garantes.

Al ataque en pinzas de los gobiernos nicaragüense y venezolano, es muy probable se le sumen los de Ecuador y Bolivia en poco tiempo, así como el de Argentina y algún que otro satélite de la Alianza Bolivariana (ALBA) o de la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), en su afán de protagonismo continental.

El gobierno cubano fiel a su esencia revolucionaria en política exterior, desestructuradora según Kissinger, no se pronuncia públicamente, pero los medios de comunicación del Partido Comunista (Granma, Trabajadores y Juventud Rebelde) tienden a favorecer a Nicaragua en el diferendo con Costa Rica, acusando a San José de victimizarse mientras se militariza con efectivos norteamericanos.
aleagapesant@yahoo.es
Foto: Marcelo López