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BOLAS DE ORO
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Odelin Alfonso Torna
Periodista independiente. odelinalfonso@yahoo.com 
Por Odelin Alfonso Torna
Publicado el 2/12/2010
 
Arroyo Naranjo, La Habana, 2 de diciembre de 2010, (PD) Acostumbrados a que nos timen con el machacado tema de “ahorrar hoy para tener más mañana”, el argumento de que el estado cubano invierte por nosotros en subsidios que en determinado momento marcarán una necesidad o un gustazo que a pocos le viene, ya nos resulta empalagoso. Conciencia, sacrificio, desinterés y otros tantos vocablos, pasan de largo por no encontrar parada obligada en nuestro diagrama de vida.

Espigada, novedosa, movida también por los aires del anunciado VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), arrancó el domingo 28 de noviembre la edición 50 de la Serie Nacional de Béisbol. La Serie de Oro, como la bautizaron, cae en ese mismo embudo donde disciplina, racionalización y eficiencia económica, marcan el paso en los lineamientos del PCC. Con esto quiero decir que cada espectáculo moverá multitudes hacia los estadios y avivará el fanatismo local, algo que sin dudas el patronato socialista –con sobrada justificación- sabrá aprovechar al máximo.

Arroyo Naranjo, La Habana, 2 de diciembre de 2010, (PD) Acostumbrados a que nos timen con el machacado tema de “ahorrar hoy para tener más mañana”, el argumento de que el estado cubano invierte por nosotros en subsidios que en determinado momento marcarán una necesidad o un gustazo que a pocos le viene, ya nos resulta empalagoso. Conciencia, sacrificio, desinterés y otros tantos vocablos, pasan de largo por no encontrar parada obligada en nuestro diagrama de vida.

Espigada, novedosa, movida también por los aires del anunciado VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), arrancó el domingo 28 de noviembre la edición 50 de la Serie Nacional de Béisbol. La Serie de Oro, como la bautizaron, cae en ese mismo embudo donde disciplina, racionalización y eficiencia económica, marcan el paso en los lineamientos del PCC. Con esto quiero decir que cada espectáculo moverá multitudes hacia los estadios y avivará el fanatismo local, algo que sin dudas el patronato socialista –con sobrada justificación- sabrá aprovechar al máximo.

En la noche del viernes 26 de noviembre, en el espacio deportivo del Noticiero de la Televisión Cubana (NTV), escuché en voz del comentarista Héctor Rodríguez, que por cada pelota Mizuno 150 utilizada en las series nacionales de béisbol, el país invierte siete dólares con veinte centavos. Esto quiere decir -agrega el comentarista- que en cada juego celebrado se van a los graderíos unas veinte pelotas que no se recuperan, lo que se traduce en 144 dólares que se pierden por partido.

Imagino que otro tanto cuesten los bates, guantes, zapatillas, la tela para los trajes, los arreos para el receptor y el árbitro de home play, los colchones de espuma para la cerca de los jardines, analgésicos para las lesiones en los atletas u otros implementos que en función de un espectáculo con calidad, necesariamente deban ser importados. Los implementos fabricados por la industria deportiva cubana, hace más de diez años que no son utilizados en las ligas de mayores, incluso ni en las juveniles.

Habría que preguntarse si el estado cubano está dispuesto a perder cada año la estrepitosa cifra de 103 680 dólares solamente en pelotas que no son devueltas al terreno de juego, en una serie regular de 90 partidos (sin contar los enfrentamientos de play off) en la que intervienen 16 equipos de toda la isla.

¿Acaso no se amortigua este duro golpe a la economía deportiva con la venta en las Tiendas Recaudadoras de Divisas, de pelotas Roullings -no profesionales- fabricadas en China con un precio de 5 pesos convertibles?

Llama la atención como se quiere concientizar a la afición -y no es teque que surge en esta serie que recién comienza- para que devuelvan cada pelota que va a los graderíos de foul flight o home run, más cuando la entrada a los estadios se cobra y los servicios de gastronomía y serigrafía en sus pasillos interiores se ofrecen a precios prohibitivos.

El comentario de Héctor Rodríguez pudiera ser el pie forzado para retomar lo que antes era una obligación: la devolución inmediata –con apoyo de la Policía Nacional Revolucionaria- de las pelotas al terreno de juego. Dirán y lo creeremos, que hay necesidad de sufragar la instalación de las nuevas pizarras electrónicas vietnamitas o los cucuruchos de rositas con maíz imperialista.

La 50 Serie Nacional (la de oro) carga con nuevas medidas disciplinarias y reglamentos técnicos. Los atletas juveniles quedan fuera del programa, la Liga de Desarrollo aguarda por mejoras económicas y se espera que la pelota Mizuno 150 ruede restringida o con acceso denegado a los graderíos.
odelinalfonso@yahoo.com