Lawton La Habana, 2 de diciembre del 2010, (PD) Difiero de la frase, ‘la historia se repite’. En todo caso, la historia no es más que el recuento de los errores, horrores y aciertos del homo sapiens en los pasados 37 milenios.
La frase más apropiada para nosotros, a mi juicio, sería que somos el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Después de este introito histórico, paso a la crónica de esta semana.
Ocurre que en la bolivariana República de Chavilandia, que los mismos venezolanos aprobaron por mayoría como los alemanes en 1933 sustituyeron a la Republica de Weimar por el Tercer Reich, hay un flujo migratorio interesante. Casi en la misma proporción que los venezolanos, emigran, inmigran, árabes, persas, libaneses, sirios y chinos continentales.
Esto ocurrió ya en mi país en los 10 primeros años de dictadura. Lo único que el castrismo provocó un inxilio y no una inmigración. ¿Cómo fue esto posible?
En 1959, el oriente de Cuba, con la excepción de su región noroeste, vivía en condiciones decimonónicas. En él se concentraba el mayor porciento de incultura, atraso tecnológico y social, con una población en gran medida descendiente de haitianos y jamaicanos, en lo que se conoció como “el cordón negro de Cuba”.
Este constituyó el vaso petri donde Fidel Castro preparó el caldo de cultivo de la mayoría escandalosa que le sirvió en esos años iniciales y que junto a la infamia de algunos y la cobardía de otros, convirtieron a Cuba en Castrolandia y con honrosas excepciones, al pueblo cubano en rebaño emasculado y enloquecido por la pitanza.
Como premio a sus servicios, Castro dio a sus miñones los bienes abandonados por la “valiente y gringófila” burguesía cubana, no así sus joyas y valores que fueron depositados no en el Banco Nacional sino al cuidado de la semper fidelis Celia Sánchez Manduley. Estos valores fueron consagrados a los muy altos fines revolucionarios que indicara el Líder.
Pero eso es historia. Pasemos pues, a la actualidad y al tema que genera esta crónica.
Durante los últimos años, la clase media venezolana y con ellos renombrados científicos, intelectuales, empresarios y también como no, espías cubanos con cédulas y pasaportes venezolanos que trasmutan a David Martínez, natural de Cueto, provincia de Holguín en Raúl Urdaneta, natural de Maturín, Estado de Moragas, que emigran a fuego lento con rumbo norte a través de terceros países. No es de extrañar que pronto El Doral se
llame “Pequeña Caracas”.
Pero como siempre, para cada acción hay una reacción. El ex-simio Hugo abre el corazón y otras pudendas partes a los hijos de Allah y hace como hizo en antaño otro pana dictador, con el fin de y cito de “blanquear a Venezuela”: importó alemanes.
Aunque el mismo era tan “blanco” como el mulato Chávez Frías, no logró el experimento, ya que los alemanes eran tan sexualmente sosos que tuvieron que practicar la endogamia con la consabida degeneración genética, al extremo que la colonia alemana en Caracas se conoció desde entonces, como la de los bobos.
Como Mico-mandante sabe de este fracaso genético, sólo ha autorizado una inmigración islámica exponencial al éxodo venezolano, de forma que si a ud. se le ocurre visitar los bazares de Sta. Teresa Basílica, se sentirá transportado al Bagdad del Califato, incluso con Ali Babá y los 40 Ladrones. Allí se recreará con vendedores de sedas pakistaníes, degustará café a lo árabe servido por libaneses, comprará alfombras de Bujará (made in China), un joven persa tratará de convencerlo de las bondades del islamismo chiíta para destruir al Gran Satán y un complaciente heladero con mejor acento creole que Martha Jean Claude lo refrescará.
Esto parecerá folklórico para el que no conozca al verdadero Satán. Parece que Mico-mandante planea apurarse, habida cuenta de su fracaso en los últimos comicios. Ya no confía en la masa de llaneros que atrajo a Caracas para que al igual que a su bien amado y mejor pagado mentor, le sirvan de comparsa con que aplastar a la poco experimentada oposición venezolana que al parecer, vuelve por sus fueros.
Ahora importa musulmanes y otorga cédulas y pasaportes a cuanto asesor cubano pone un pie en Maiquetía, lo que ha polarizado un país otrora indolente a la politica, y facilitará la guerra declarada por Chávez a la burguesía venezolana, que ya ha perdido más de 500 empresas y casi el 70% de los medios de comunicación libres. Sin contar con que con estas expropiaciones ahuyentan a cualquier inversionista interesado en el desarrollo de Venezuela (léase bobo) y que a pesar de los precios petroleros actuales, Chavilandia es el único país sudamericano que muestra una inflación del 20 % y un desempleo del 18%.
Aun así, el Ex -Simio estimula a su coro pobre (léase Ecuador y Nicaragua) a crear pseudo crisis como los ridículos intentos de asesinato del latin lover Correa y la guerrita hollywoodense del dipsómano Ortega contra un país que renunció a tener ejército hace 62 años.
Como hijo de siboney, voy a aconsejar a los súper duper Nine to Five de la CIA, que tengan cuidado, que no sólo vendedores de alfombras pueden entrar en los EE.UU, sino gente enérgica que quieran volar el Empire State de la misma forma que los sauditas de Al Qaeda volaron, para vergüenza eterna de estos “especialistas”, las Torres Gemelas de New York. As Saalam as alekum.
paulino.alfonso@yahoo.com