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JORGE OLIVERA CASTILLO, UN HUÉSPED DEL INFIERNO
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Víctor Manuel Dominguez
Periodista independiente. Reside en Centro Habana. vicmadominguez55@gmail.com  
Por Víctor Manuel Dominguez
Publicado el 9/12/2010
 

Centro Habana, La Habana, 9 de diciembre del 2010, (PD) Los artículos de opinión de Jorge Olivera Castillo eran como dinamita para los censores. Hablar con objetividad de lo humano y lo divino que ocurre en Cuba, lo condenó a ser un huésped del infierno carcelario del país.

Proveniente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), donde se desempeñaba como editor de espacios informativos (Noticiero Nacional de Televisión, entre otros), Olivera se cansó de la desinformación oficial y afilió al periodismo independiente en el mes de septiembre de 1995, a sólo cuatro meses de fundado.

Su elevado nivel profesional, el olfato periodístico que lo caracteriza y la diversidad temática que aborda en sus trabajos culturales, económicos o políticos, le dieron suficiente aval para ser elegido director de la agencia de prensa independiente HabanaPress, al frente de la cual estuvo entre 1999 y el año 2003.


Centro Habana, La Habana, 9 de diciembre del 2010, (PD) Los artículos de opinión de Jorge Olivera Castillo eran como dinamita para los censores. Hablar con objetividad de lo humano y lo divino que ocurre en Cuba, lo condenó a ser un huésped del infierno carcelario del país.

Proveniente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), donde se desempeñaba como editor de espacios informativos (Noticiero Nacional de Televisión, entre otros), Olivera se cansó de la desinformación oficial y afilió al periodismo independiente en el mes de septiembre de 1995, a sólo cuatro meses de fundado.

Su elevado nivel profesional, el olfato periodístico que lo caracteriza y la diversidad temática que aborda en sus trabajos culturales, económicos o políticos, le dieron suficiente aval para ser elegido director de la agencia de prensa independiente HabanaPress, al frente de la cual estuvo entre 1999 y el año 2003.

Desde HabanaPress Olivera escribió para la Revista Nueva Prensa Cubana (NPC), Cartas de Cuba, Cuba Free Press, y sus intervenciones se hicieron habituales en programas de Radio Martí y otras emisoras que abordan la temática cubana desde el exilio.

La denominada Primavera Negra de Cuba, desatada por las autoridades cubanas en Marzo del 2003 contra opositores, activistas de derechos humanos, bibliotecarios, sindicalistas y periodistas independientes, lo convirtió en una de las principales víctimas conocidas a nivel internacional como el Grupo de los 75.

A causa de sus artículos de opinión fue condenado a 18 años en la Causa número catorce del 2003, por el supuesto delito de Actos Contra la Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba.

Durante la celebración de la farsa de juicio celebrada contra Olivera, el fiscal lo calificó como subversivo y tergiversador, porque en su artículo Festejo de la Tribu, el periodista reseñaba una fiesta de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de la siguiente manera:

“… empinarse una tasa de caldosa es parte del rito, en la que llevan la voz cantante ilustres traficantes de droga, encopetadas jineteras, voluntariosos ladrones, chivatos por cuenta propia, composición de personajes antagónicos, unidos por una celebración en la que pocos creen”.

Escribir sobre esa realidad conocida por todos los cubanos, así como de otros temas que hablaban de la droga, la prostitución, las violaciones socios laborales y sindicales, fueron suficientes para ser enviado a la cárcel Combinado de Guantánamo, a más de 800 kilómetros de su residencia oficial, a cumplir los 18 de condena.

Liberado con una Licencia Extra Penal por Enfermedad en diciembre del 2004, Jorge Olivera Castillo se dedicó a resumir toda la pesadilla carcelaria en el libro de cuentos Huésped del Infierno (Aduana Vieja, Madrid, 2007)

Esta radiografía del terror en las cárceles del país, quedó recogida en 10 relatos que al decir del prologuista, “son un retrato de la realidad cubana que el gobierno oculta con el mismo empeño y la misma desesperación que impulsa a los asesinos a ocultar el quieto corazón, la sangre helada de sus víctimas”.

Cuentos como Epidemia, Insomnio, Gretel, La Cena y Noche de Rosas, entre otros, son los pequeños círculos del infierno por los que atravesó Jorge Olivera Castillo atado a su inocencia.

Pero también en su poesía laten los vientos helados del encierro, la torva mirada de la injusticia, y la esperanza de que un día este sistema carcelario tenga fin.

En su poemario Confesiones antes de Crepúsculo (Miami, 2005), Olivera Castillo canta su credo en versos que señalan:

“Hay rebeldía/el último de los miedos partió escurridizo/como un espectro/ Vuelven las voces/las mismas que pronto van a convertir mi celda en un montículo de escombros”.

Además, ha escrito los poemarios En Cuerpo y Alma (Praga, 2008) y Cenizas Alumbradas (Varsovia, 2010). Algunos de sus poemas están recogidos en la Antología de poetas presos (Italia, 2006). Sus libros de poemas han sido traducidos al checo, al polaco y al francés.
Su otro libro de cuentos, Antes que amanezca y otros relatos, fue publicado por la Fundación CADAL, en Argentina, en el 2010.

Consecuente con sus principios, Olivera castillo escribe en el poema Cenizas alumbradas, de su libro homónimo, estos versos que definen su actitud:

“Huir es petrificar la memoria/ahogar el honor en aguas podridas/firmar un pacto con las serpientes”.

Jorge Olivera Castillo renunció a la salida del país propuesta a los sancionados en la Causa de los 75, y liberados con licencia extrapenal por enfermedad.

Actualmente preside el Club de Escritores Independientes de Cuba, es Miembro de Honor del Pen Club Inglés, y escribe desde la agencia Sindical Press, para el semanario digital y el periódico Primavera de Cuba, la Revista Islas, CUBANET, y otras publicaciones alternativas.

Como dejara escrito en sus poemas, sigue siendo un candidato al presidio, alguien a merced de los inquilinos del cuartel. Además, se mantiene en el centro del huracán, de frente y con una espada de seda.

Nadie podrá impedirle que escriba dictadura, pobreza, pan y circo, como su principal misión en los caminos de la literatura y el periodismo.

En un país donde aún duelen “los sacrificios cóncavos, las revoluciones tísicas y en paños menores, y la esperanza marchita”, al decir del poeta, queda mucho que hacer, y Jorge lo demuestra cada día desde sus artículos de opinión.
vicmadominguez55@gmail.com