
Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 9 de diciembre de 2010, (PD) Este diez de diciembre se cumplen 62 años de haber sido aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cuba desde aquel momento es signataria de dicha Declaración y en aquellos orígenes, tuvo una destacada labor en su redacción.
Desde aquel entonces, el diez de diciembre está señalado como el día internacional de los derechos humanos, aunque el régimen comunista cubano sea un contumaz violador de estos derechos y libertades inherentes a la dignidad de la persona humana. Este diez de diciembre se cumplen también, cinco meses de que el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana me comunicara por vía telefónica que yo estaba en la lista de los que podrían viajar a España, si aceptaba partir.
En aquel momento le comuniqué mi decisión de no partir al exilio. Lo dije aunque todavía me encuentro secuestrado como rehén del régimen totalitario castrista y confinado en la Prisión Provincial Canaletas en Ciego de Ávila. Tal vez, como castigo por no partir al destierro o porque el régimen de La Habana ‘cocina’ algo para tratar de salir de nosotros, los integrantes del Grupo de los 75 que no abandonamos a nuestra patria o que los amos del Palacio de la Revolución estén a la espera de algún evento coyuntural para esgrimirlo como justificación para desterrarnos o mantenernos secuestrados indefinidamente. Quizás ya preparan las condiciones para preparar tal suceso coyuntural adecuado a sus tratos crueles, inhumanos y degradantes.
El hecho de insistir en mantenernos como rehenes, demuestra su naturaleza intolerante y represiva. Que de manera sistemática e institucional violan los derechos y los compromisos establecidos institucionalmente con la familia cubana y con el mundo.
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