El siempre indigerible estelar televisivo Mesa Redonda, ha terminado con las antiguas bondades de Wikileaks, la controvertida creación mediática de Julian Assange. Mientras Wiki castigó con sus revelaciones al ‘imperio’, todo fue bien. Las últimas revelaciones sobre Cuba, Venezuela y otros compañeros de viaje del régimen cubano, terminaron con la luna de miel entre los medios controlados por el partido único y la novedad mediática de moda.
Los caballeros y las damas de la Mesa Redonda, señalaron que Wiki se avino con la gran prensa. De esta forma, dejaron implícito, para indirectamente dirigir el proceso individual de llegar a una conclusión propia a su exigua teleaudiencia, que Wiki se volvió o se pasó al bando de los malos. ¡Qué pena!
Con la proverbial simplicidad con que reducen el mundo a un espacio de buenos y malos, los ideólogos y voceros del régimen, (al menos en Cuba) invalidarán las eventuales revelaciones de Wikileaks que les afecten en un futuro. Están muy bravos y no es para menos.
¿Qué tendrán en la manga los traviesos muchachos de Wiki para que el régimen cubano, se asuste de tal forma? Con sus revelaciones, ellos no han hecho más que desatar las manos, las lenguas y quizás hasta la acción que se mantenían atadas por aquello de la corrección política en las muy altas esferas. Como reza aquel mensaje bíblico tomado por la comunidad de espías norteamericana para el frontispicio de su sede, ciertamente la verdad, con mayor o menor dolor, libera.
Pero no hay que entusiasmarse más de la cuenta. Ya Mesa Redonda alertó. Sólo queda esperar. Si el pueblo de Cuba se falló a si mismo y le fallaron sus líderes, la comunidad de naciones libres de América y del mundo, los yumas y hasta la iglesia católica, en tiempos de milagros, sólo nos queda esperar con fe por el nuestro y que Wikileaks nos asista. Dios lo quiera.
PD