La Víbora, La Habana, 16 de diciembre de 2010, (PD) Mientras esperábamos la respuesta que debía darnos el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia en cuanto a que no existía en el país ninguna organización con el nombre de Asociación Jurídica Cubana y con los propósitos de ésta, tuvimos oportunidad de leer varios documentos.
Entre los anteriores está el que se titula “Principios básicos sobre la función de los abogados”, proclamados en el VIII Congreso de las Naciones Unidas, celebrado en la Habana del 27 de agosto al 7 de septiembre de 1990 sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente y del que cito: “Los abogados estarán facultados a constituir asociaciones profesionales autónomas e incorporarse a estas asociaciones con el propósito de representar sus intereses, promover su constante formación y capacitación y proteger su integridad profesional”.
El hecho de que ese evento se celebrara en La Habana y que lo anterior formara parte de sus declaraciones nos ratificó en nuestro empeño. Con esta nueva fe, esperamos al término del tiempo con que contaba el Registro de Asociaciones para respondernos, pero el plazo expiró y la respuesta del registro fue…el silencio.
Para los no versados en cuestiones jurídicas, el silencio es eso: silencio. Para los letrados el silencio administrativo, que es como acostumbra llamarse más decentemente a la callada por respuesta, puede verse desde dos puntos de vista distintos, a saber:
a)Como una violación flagrante del derecho constitucional del ciudadano,
b)Como una negativa tácita a la pretensión formulada por el ciudadano o los ciudadanos.
Estábamos entonces ante un problema. La totalidad de las personas con las que hablamos y que anteriormente a nosotros habían intentado el reconocimiento de sus organizaciones o grupos de distinta naturaleza, nos dijeron que ellos también habían recibido el silencio administrativo y…habían desistido de continuar insistiendo.
Para nosotros resultaba evidente que estas personas habían actuado así sobre la base de:
a)La desconfianza que sienten ante todo acto de justicia que deba provenir de un sistema en el que no creen y que esperan de seguro actuará contra ellos adversamente por naturaleza.
b)El desconocimiento que tienen del entramado legal que pudiera ayudarles pero que es zona vedada para los no versados.
Discutido este asunto en la Junta Directiva de la Asociación, la conclusión fue otra: hacer uso de lo establecido por las leyes vigentes en el país hasta sus últimas consecuencias y llevar el asunto a todas las instancias que el sistema jurídico nacional permite y regula… y que fuera el gobierno el que tuviese que admitir tácitamente (porque sabemos que jamás lo hará de forma explícita) que ellos violan su propia legalidad conscientemente.
Así las cosas, acordamos dar un próximo paso: pasado unos meses, volvimos a hacer la misma solicitud al Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia anexando ahora a esta nueva petición los documentos que acreditaban que esto ya lo habíamos hecho antes sin obtener respuesta de ninguna índole, (documentos que Ud. puede ver en el blog de la Asociación Jurídica Cubana, en la dirección de Internet URL ajudicuba.wordpress.com).
Y volvimos a sentarnos a esperar los dos meses que el Registro tenía ahora nuevamente para contestarnos conforme a la ley…una ley a la que parecían no atender mucho.
vallinwilfredo@yahoo.com