
Prisión Combinado del Este, La Habana, 16 de diciembre de 2010, (PD) Resulta significativo que el régimen militar cubano haya pasado muchos años consagrado a la represión de los postulados afirmados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que haya proscrito al punto de encarcelar personas por poseer ejemplares de la Declaración Universal y que este pasado diez de diciembre hayan pretendido secuestrar la fecha para sus propósitos.
Durante años han reaccionado con acritud ante la mención de la Declaración Universal, han confiscado ejemplares de este documento y han reprimido a los activistas por intentar darlo a conocer al pueblo.
Los sucesos del pasado diez de diciembre, dicen por las claras, que perdieron la Batalla de Ideas. En una maniobra burda, hoy tratan de secuestrar el discurso de la oposición interna. Es por eso que me siento tan orgulloso de mis hermanos y hermanas de lucha. De todos en general, pero en particular de nuestras heroicas Damas de Blanco y de apoyo.
Emocionado por la valiente actitud de nuestra gente en este diez de diciembre de 2010, digo, que ojala que la policía de Seguridad del Estado no intente nunca pedir que yo demande a mi esposa, la Sra. Berta Soler ni al resto de sus valientes hermanas de lucha, que abandonen sus actividades contestatarias en las calles en demanda de nuestra libertad y del respeto al derecho de todos los cubanos. Eso no lo haré jamás.
Emocionado, orgulloso y optimista, digo que desde mi celda les saludo y les respeto a todos. Nunca abandonaré la lucha hasta que Cuba sea democrática y libre de forma plena y completa.
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