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WEIHNACHTEN
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Frank Cosme
Litógrafo. Reside en La Habana. primaveradigital@gmail.com  
Por Frank Cosme
Publicado el 16/12/2010
 
Santos Suárez, la Habana, 16 de diciembre de 2010, (PD) En este mundo en que tanto se habla ahora de globalización, muy pocos se han dado cuenta que los festejos de Navidad es la conmemoración mas celebrada en todo el orbe desde hace siglos, aun cuando todavía no se había inventado este concepto.

Todo comenzó en Alemania, donde el evangelizador de esa nación, San Bonifacio, tomó la idea de los druidas galos que celebraban el cumpleaños de sus dioses adornando un árbol. San Bonifacio plantó un pino y cambió los adornos de estos por objetos más simbólicos del cristianismo como la estrella de Belén, manzanas y velas que simbolizan la luz del Evangelio. Hacia 1605 los alemanes ya tenían el árbol navideño y esta tradición tal como la conocemos en la actualidad.

Santos Suárez, la Habana, 16 de diciembre de 2010, (PD) En este mundo en que tanto se habla ahora de globalización, muy pocos se han dado cuenta que los festejos de Navidad es la conmemoración mas celebrada en todo el orbe desde hace siglos, aun cuando todavía no se había inventado este concepto.

Todo comenzó en Alemania, donde el evangelizador de esa nación, San Bonifacio, tomó la idea de los druidas galos que celebraban el cumpleaños de sus dioses adornando un árbol. San Bonifacio plantó un pino y cambió los adornos de estos por objetos más simbólicos del cristianismo como la estrella de Belén, manzanas y velas que simbolizan la luz del Evangelio. Hacia 1605 los alemanes ya tenían el árbol navideño y esta tradición tal como la conocemos en la actualidad.

La tradición pasó a Escandinavia sobre 1800, llegó a Inglaterra en 1829, pero no fue hasta 1841 que el príncipe Alberto, consorte de la Reina Victoria, estableció la tradición por carambola en sus colonias cuando mandó traer un pino y lo puso por primera vez en el castillo de Widsor.

Sobre 1870, la costumbre fue adoptada en Francia, Italia y España y de estas a sus colonias, de manera que entrado el siglo XX ya era una tradición universal.

Como dato curioso, la primera nación que declaró el 25 de diciembre como día feriado fueron los Estados Unidos en 1870 por una ley aprobada en el congreso y firmada por el entonces presidente Ulises S. Grant.

Era todo un acontecimiento en Cuba las vísperas de la Navidad. Al menos esos son los recuerdos que tengo de mi niñez y primera juventud.

Había una norma no establecida que todos seguían espontáneamente y que era poner el árbol de Navidad a partir del 8 de diciembre. En Cuba, el 7 de diciembre se conmemora el fallecimiento en combate del más notable general de nuestra guerra de independencia, Antonio Maceo. Coincidentemente, en los EU el árbol también era puesto después del 7 de diciembre y a partir de 1941 en recordación por las víctimas del ataque japonés a Pearl Harbour.

Tanto en uno y otro país al parecer se ha perdido esta costumbre de poner el árbol a partir del 8. En nuestro país hay razones de peso, en los EU ninguna, como no sean las modas.

Todavía hacia los finales de los años 60, muchas familias cubanas celebraban la Navidad iniciándola con el montaje del arbolito y el nacimiento, entretenimiento que ocupaba a todos los miembros. Cristianos o no, al menos la gente adornaba sus casas con motivos alegóricos a esta celebración, pero todo vino abajo abruptamente cuando la publicitada Zafra de los 10 Millones en 1970 que fue un estrepitoso fracaso.

La cosecha de la caña es precisamente sobre estas fechas, así que el Máximo Líder ordenó la movilización de millones de trabajadores (incluidas las fuerzas armadas) hacia la zafra y aprovechó esta circunstancia para acelerar la “descristianización” que ya venía sucediéndose en toda la década del 60 a través de trabas, apartheid, e incluso actos de repudio en centros educacionales hacia todo aquel que oliera a cristiano. En el discurso inaugural de la Zafra de los 10 Millones, no sólo habló en contra de la Navidad, los arbolitos y todo lo que les cuelga, sino que de hecho anulaba toda posibilidad de celebrar esta fiesta en un ambiente familiar al movilizar a casi todo el mundo. El Máximo Líder rompió esta tradición de golpe y porrazo y mantuvo esa postura en las subsiguientes zafras.

De la misma y abrupta manera que el Máximo trató de desterrar del corazón de los cubanos esta celebración, de nuevo la justificó y hasta de manera oficial al declarar feriado el día 25 de diciembre, cuando la visita de Juan Pablo II en 1998. Naturalmente, el mundo socialista del Este de Europa hacía 8 años que era difunto y no se sabe que le dijo el papa polaco que milagrosamente este día feriado ha logrado sobrevivir doce años más.

Actualmente en Cuba ya no hay prejuicios por poner un árbol de Navidad. Hay quien lo pone desde noviembre, como un reflejo inconsciente de una alegría y confraternidad que una vez existió entre los cubanos sobre esta fecha del 25 de diciembre que los alemanes, innovadores y promotores del simbólico árbol, denominan WEIHNACHTEN, que normalmente se traduce al castellano como Navidad pero que realmente significa NOCHE DE BENDICIONES.
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