Managua, La Habana, diciembre 16 de 2010. (PD). Dentro de unos días, el primero de enero, los Castro y su revolución cumplirán 52 años de estar en el poder. Y todavía no existe una explicación convincente en su totalidad sobre ese suceso.
Que en 25 meses un grupo de gente mal armada y que subsistía en un terreno geográficamente hostil lograra derrotar un ejército y a las estructuras gobernantes de un país, es descabellado.
La versión de Fidel Castro de que en la “gran” batalla final” 300 insurgentes derrotaran a 10 000 soldados gubernamentales es algo que solo es posible asociarlo a la contienda bíblica en la que las trompetas derribaron los muros de Jericó.
De todas formas que el jefe de Estado huyera en la madrugada del primero de enero de 1959 junto a sus familiares y colaboradores más allegados, resulta algo inconcebible.
El triunfo fue político, pero de todas formas, que las clases vivas y los generales dieran el visto bueno a la llegada al poder de un grupo de violentos desconocidos aun es incomprensible. Para colmo, esas propias clases vivas al poco tiempo salieron a raudales hacia el exterior dejándole el campo, y entregándoles todas las posibilidades de consolidarse en el poder a gente que en esos momentos podía ser contenida en su afán totalitario.
Y lo más inexplicable de todo: ¿Cómo ha sido posible que esos gobernantes, los más dañinos de la historia de Cuba, incluidos los más de cuatro siglos de etapa colonial, hayan podido mantenerse en el poder?
No es ningún secreto que bajo ese régimen el 20% de la población total de la isla ha emigrado, que la institución familiar fue quebrada; que han sumido al país en la miseria; que han llevado a las cárceles, por motivos diversos, muchos violatorios de los más elementales derechos humanos, a cientos de miles de ciudadanos; que se han inmiscuido militarmente en varios países del mundo; que han aplicado un férreo apartheid político, y que, entre otros muchos más abusos, se han dedicado a vivir como potentados utilizando las arcas de la nación.
Algunos dicen que todo eso fue posible gracias a la Guerra Fría. Otros que eso ha sido posible debido a la esencia esclavista de los regímenes de extrema izquierda. Una tercera hipótesis plantea que la culpa es de Estados Unidos por sus errores y su ambivalente posición ante el castrismo, y por la falta de decidida solidaridad de los países democráticos con el pueblo cubano. Otra asegura que todo es debido a la política de comprometimiento y miedo que aplica en lo interno el régimen.
Hay muchas más presuntas justificaciones o explicaciones esgrimidas en algún que otro momento o particular situación. Pero el caso es que todavía resulta inexplicable como pudieron llegar al poder y como ha sido posible que en el hemisferio occidental, el mismo grupo de individuos ha hecho en Cuba, durante más de medio siglo, lo que les ha venido en gana. Claro que a estas alturas hay que dejar la explicación a los especialistas en la materia. La urgencia necesaria es que el pueblo cubano salga de esa letal pesadilla.
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