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NUESTRA PATRONA NACIONAL
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Oscar Mario González
Periodista independiente. osmagon@yahoo.com  
Por Oscar Mario González
Publicado el 10/09/2009
 
Los hechos avalados por la tradición relatan que en la mañana del 8 de septiembre de l612, tres obreros de la Isla, dos indios y un niño negro y esclavo de diez años divisaron, sobre las quietas aguas de la bahía de Nipe, una imagen que flotaba encima de una tablilla. Al acercarse al objeto, uno de los pescadores, llamado Rodrigo de Hoyos, pudo leer la siguiente frase impresa en la tablilla: “Yo soy la Virgen de la Caridad”.

Playa, La Habana, 10 de septiembre de 2009, (PD) Este 8 de septiembre de 2009 los cubanos todos (los de la Isla y los de la diáspora) celebran el Día de la Virgen de la Caridad del Cobre. Nuestra Patrona Nacional, nuestra Virgen del Cielo.

Los mitos, a veces subestimados y vulgarizados, constituyen verdades precientíficas y entrañan un mensaje simbólico portavoz de una realidad. Así pues con el relato de aquellos humildes pobladores nacía la veneración de la mayoría de los isleños cubanos hacia su patrona del cielo y en la conciencia colectiva se agregaba un nuevo símbolo al patrimonio nacional junto a otros posteriores como el escudo, la palma, el tocororo y la flor de la mariposa, por citar algunos.

Setenta y cinco años después de su aparición en la bahía de Nipe, el entonces menor Juan Moreno, ahora convertido en un anciano de 85 años de edad, con total lucidez mental, declaraba ante el cura y juez de la localidad, el 1ro. de abril de 1687: “Reconocimos y vimos la imagen de la Virgen Santísima con el niño Jesús en los brazos sobre una tablilla pequeña, y en dicha tablilla unas letras grandes las cuales leyó Rodrigo de Hoyos y que decían, “Yo soy la Virgen de la Caridad”.

En el futuro, nuestra reina del cielo estaría presente en todos los grandes momentos de la historia de nuestro pueblo.

El 24 de noviembre de l868 y durante la toma de la localidad de El Cobre, Carlos Manuel de Céspedes se postraba ante su imagen recabando su intercesión para el éxito de la lucha independentista recién iniciada. Finalizada la guerra de independencia e impedidas de entrar en Santiago de Cuba las tropas mambisas, el Mayor General Calixto García designó al General Agustín Cebreco para que proclamara el triunfo de la lucha independentista en el Cobre, el 8 de septiembre de 1898 a los pies de la Santa Patrona. De aquí que nuestra Señora de la Caridad también sea conocida como La Virgen Mambisa.

Su fidelidad a la causa cubana hizo que fueran nuestros veteranos independentistas los que en carta dirigida al Papa Benedicto XV el 24 de Diciembre de 1915 le solicitaran la proclamación de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de la República de Cuba porque, según nuestros veteranos mambises “en el fragor del combate y en las mayores vicisitudes de la vida cuando mas cercana estaba la muerte o mas próxima, surgió siempre como luz disipadora de todo peligro, como rocío consolador para nuestras almas , la visión de esa Virgen cubana por excelencia”.

La virgen protectora que en los cataclismos históricos ha cerrado fila con sus hijos infundiéndoles el valor y la sabiduría necesarios, hoy más que nunca se hace imprescindible entre nosotros. Ella es ese elemento de unión capaz de congregar a todos los cubanos bajo su amoroso manto. Solo la caridad que da nombre a su imagen puede reunir a la familia cubana en la necesaria reconciliación. Porque medio siglo de dolor bajo el totalitarismo, a la vez que aporta un poderoso ingrediente de amor que une en el dolor, también genera suficiente odio como factor disgregante.

El totalitarismo en sus cincuenta años de permanencia ha generalizado la perfidia en virtud de la cual cada familia es víctima y al mismo tiempo victimaria; ha logrado convertir al país en un gigantesco lodazal en el que la complicidad y el oportunismo se convierten en instrumentos imprescindibles al diario quehacer a cuya sombra se vive y sin cuyo favor se muere; su aceptación o rechazo en asunto de vida o muerte.

Lenin, asustado de su propia obra, de la maldad y el rencor generados por la revolución bolchevique, exclamó que para salvar a los rusos harían falta 10 Franciscos de Asis. La frase, traspolada a nuestra realidad dice que para salvar a Cuba se requiere el concurso amoroso de nuestra Patrona Nacional. Solo a su llamado podrían abrirse las puertas de todos los corazones. Y se abrirán pues para ella nada es imposible.
osmariogon@yahoo.com