Periodista independiente. palest44@yahoo.com Bajo la firma del Licenciado Lázaro Barredo Medina, director designado del diario Granma, órgano oficial del Partido ¿Comunista? de Cuba con fecha 9/10/09, apareció un articulo titulado “El es paternalista, tú eres paternalista, yo soy paternalista.”
Lawton,
Al leerlo, vi que era sobre economía lo que me asombró, ya que este señor es un profesional de la comunicación, amén de un cuadro político, pero no un economista.
Al menos Barredo Medina es periodista, porque desde que un pedagogo y un ingeniero electricista fueron cancilleres y un obstetra fue “zar de la economía”, en Cuba cualquiera puede ser cualquier cosa, solo depende del Jefe en turno.
Es obvio que el economista Osvaldo Martínez no goza del favor del Segundo Secretario por lo que Barredo Medina es quien rompe lanzas en tan escabrosa y traicionera senda. Pero bueno, ya que lo escogió, que lo sufra o lo goce.
En el articulo de marras, Barredo trata sin éxito de demostrar lo bueno que ha sido el castrismo con estos indignos y levantiscos súbditos, y los ingentes esfuerzos que hace el Segundo Secretario por restablecer el orden, quien, en su corto y bien leído discurso se refirió a (cito): “la institucionalidad, el redimensionamiento de la planificación y organización del trabajo, la supresión de la doble moneda y una estimulación salarial que desate a las fuerzas productivas, el cobro de impuestos, el cese de muchos subsidios y la revisión de las gratuidades”.
Sobre esto es que pienso reflexionar. Para una mejor comprensión, lo haré en 3 capítulos, ya que de conjunto, no podremos aquilatar la dimensión de la hercúlea tarea que según Barredo, enfrenta el Segundo Secretario para devolver la confianza del pueblo. Total, si solo han pasado 50 años, ¿verdad que no es mucho tiempo?
Restituir la institucionalidad implica respetar
Para eso, tendrían que abolir a los gobiernos locales, los pobrecitos, que no pueden mover un dedo sin la anuencia del Partido. De lo contrario (¡oh, dioses del Olimpo! ¡Sacrilegio!), habría que quitarle al Partido el poder administrativo y que ocupe su lugar como orientador político y centinela de la pureza revolucionaria de los cuadros.

Dicen en Cuba y no es mentira mía, que un hombre puede tener dos mujeres, pero una mujer no puede tener dos maridos. Políticamente es lo que se conoce en el aparato castrista como “la doble subordinación”. En eso de doble, no hay quien nos gane: doble moral, doble cara y doble moneda
¿Quieren tres ejemplos?
El Decreto Ley que autoriza la entrega en usufructo de parcelas de tierra inservible a particulares, fue redactado y anunciado antes que el parlamento siquiera lo hubiera visto. El Segundo Secretario se disculpó al aducir premuras en su implantación.
Otro. El Anciano, tras enseñar a las cubanas a cocinar, compró las mejores (más baratas) ollas de presión y arroceras sin contar con Comercio Exterior ni Interior y las distribuyó sin contar con el Banco Nacional.
¿Saben por que lo hizo y no pasó nada? El Anciano es todavía el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Los demás cargos y digo todos, son paisajes. Esto siempre lo ha sabido la nomenklatura (y digo toda,) que hace lo mismo que el mayoral de Madariaga, decir: sí patrón, así será patrón, como no patrón.
Obviamente, el Sr. Barredo Medina cuida su trabajo dentro de la gran institucionalidad. El otro análisis de los síndromes de Barredo será en mi próxima crónica.
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